Edición 371

La calidad en la educación es el comienzo

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El conocimiento, la seguridad del saber, la certeza de la necesidad, da confianza al ser humano. Quien permanece en la oscuridad teniendo ojos es un infeliz, es ciego y no sabe de luces ni esperanzas. La educación es luz, muestra caminos, da la mano y guía en la dificultad a quien persevera. La luz debe ser nítida, venir de fuente no contaminada y ofrecer confianza durante el tránsito de quien camina.

Es lo que el niño, el joven y el ciudadano necesita para afrontar con éxito el futuro. Sin una educación de calidad en nuestras escuelas, colegios y universidades los esfuerzos por una productividad en la industria, un alza en el PIB y ahorro en el gasto público serán brazadas inútiles en un mar mundial confuso y terco.

Sin maestros recapacitados para la coyuntura, los retos de la competitividad, las oportunidades del mercado y las salvaguardias extranjeras, sin políticas convincentes del Estado en materia de acompañamiento del mejoramiento y control de los programas universitarios en investigación, la prosperidad del país seguirá estancada.

Sin la voluntad  del Congreso, de los gremios industriales y de servicios, de la Banca nacional e internacional para curar la enfermedad del quietismo y la copia libresca de modelos para un mundo que se quedó atrás por los cambios de paradigmas y por la tecnología, el país seguirá rodando por el desempleo y la delincuencia.

Los tigres asiáticos demostraron, lo mismo que la China, que se puede salir del subdesarrollo y la miseria, hasta llegar a ocupar la cima de la economía mundial. En Colombia no conocemos ni la riqueza del suelo, ni los problemas de biodiversidad, no hay expertos en las aulas para resolver problemas sociales o de inseguridad. El discurso es vacío porque la praxis no se lleva a donde se necesita.

En los años anteriores la cobertura, tal vez, se amplió. Pero los maestros viejos se fueron con su sabiduría y fueron reemplazados en su mayoría por una plantilla de improvisados profesionales que nunca estudiaron pedagogía y son cuotas políticas. Los demás están mal pagos, son provisionales y continúan “dictando clases” con tablero nuevo y marcador. Pero no hay herramientas a tono con la tecnología educativa, ni en metodologías interactivas ni en aparatos en el aula, como videobeams, videos, computadores, bibliotecas funcionales. Los planes de estudio no están diseñados para las nuevas exigencias del mercado global y nacional. Todo se le dejó al Sena y a los institutos de garaje y a un simple examen de Icfes que escasamente mide el grado de astucia para ganarlo, incluso con ayuda de un iPod  personal. 

La población escolar de ciudades, pueblos y de nuestros campos está por fuera de las técnicas, del lenguaje de las nuevas realidades económicas y artísticas y ni hay esperanza de que al final de sus estudios salgan aptos para enfrentar este mundo diversificado. Están yendo los muchachos a las aulas a pasar el tiempo y a conseguir un cartón que no avala competencias ni teorías ni prácticas investigativas. El bachillerato es “un paseo” y la universidad da caché pero su calidad es igual a la de hace décadas en pregrado y en posgrados.

¿Quién me pondrá el cascabel de la calidad?, pregunta el gato Cheshire desde el árbol. Y Alicia se mira al espejo la misma y escapará por la cueva del  facilismo porque nadie da el “primer paso”.

*http://aulaenlared.ning.com/

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.