Edición 359

Del invierno y otras tormentas

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Y volvió a llover. De nuevo, con fuerza, como ratificando las alertas y avisos que desde el año pasado indican que así va a pasar durante casi todo el 2011. Y el país no creyó.

El Gobierno fue el primero en no creer a su propio organismo Ideam, que indicó desde noviembre pasado, que el fenómeno de la Niña iba a seguir mojándonos el ánimo, y lo peor, cobrando vidas en todo el país, con derrumbes, avalanchas, desbordamientos: quebrando cuanta empresa agrícola existe; arrasando con cultivos de pancoger y disparando la inflación.

Estará la excusa de que la Corte Constitucional acabó con los decretos de emergencia económica, 37 de ellos donde se consignó todos los meses de estrategia y trabajo para afrontar la emergencia. Pero no pensó el Gobierno que la Corte los iba a tumbar por vicios de forma, más no de fondo. Y se pregunta uno ¿dónde están los genios legislativos o quienes deberían –y por eso les pagan- blindar este tipo de normas constitucionalmente?

Millones de pesos en ayudas recogidas y millones despilfarrados en hechos de corrupción en alcaldías y gobernaciones, que ya son investigados por las autoridades.

No creyeron los ciudadanos que siguen despreocupados, talando y destruyendo las cuencas hidrográficas, los urbanizadores piratas y legales construyendo en las rondas de los ríos, y las autoridades que guardan silencio ante protestas de habitantes de asentamientos tuguriales como Caimanita, arriba de Ciudad Bolívar, un reflejo del desplazamiento forzado, armado, violento y de falta de oportunidades, que también es violentante.

Y guardan silencio porque no hicieron nada en los meses en que el fenómeno aflojó, y en tan sólo una semana de lluvias, quedamos peor que a finales del año pasado.

Y esos cuatro meses sin acciones rápidas demuestran que nuestro Estado es paquidérmico, lento, obtuso, sicorígido e ineficaz. Puede ser que los gobernantes tengan todas las ganas, pero  la marrulla de normas, pesos, contrapesos, para evitar corrupción adormecen esa acción. No obstante, hubo robos, como las cajas con ayudas que encontraron en una bodega perteneciente al alcalde de Cartago, y que se les entregaban a personas no damnificadas, con claros objetivos electoreros (ya vienen las elecciones regionales de octubre).

Así que en esas andamos. Esperando mayores acciones, los anegados soportando y callando (cayando también por lo del cayo) como siempre, y las lluvias que van y vienen de intensidad. Todo por el clima tropical, orinado por una Niña.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia