Edición 353

Su majestad el fútbol

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Y no podía ser de otra manera. Culminó la Copa América, una que marcó historia, así las grandes potencias suramericanas sigan preguntándose qué pasó para su descalabro en las canchas, la confirmación de procesos deportivos que van al alza, y las mujeres ligeritas de ropa en las tribunas invernales argentinas.

 

Esta vez dejaremos que nuestro corresponsal cultural y deportivo en Buenos Aires, el escritoriador (mezcla de escritor e historiador) Miguel Ángel Giordano nos dé luces al respecto de lo que pasó con la selección que tenía todo el derecho local, organizativo y futbolístico para ganar, y apuntes sobre los otros equipos que se dedican a la pelotita (una que genera plata).

Pero no podemos abstraernos de esta pasión de multitudes y más cuando estamos a días de ser sede de un mundial. Sí, y parece que la gente aún no lo cree. Somos sede del Mundial Sub 20, pero todo lo del pobre es robado. Porque no es el de mayores entonces se mira de soslayo, pero la ignorancia es atrevida. Veremos a los jugadores que van en proceso de convertirse en las figuras de los equipos de las ligas más importantes del mundo. En unos pocos años, alguno de esos chicos de 20 y menos años serán los Messi, Cristianos Ronaldos, o Xavis Hernández del mañana. A la gente que no sabe, lo ignora o ve las secciones deportivas de los noticieros (pésimas) Messi vino a un suramericano juvenil aquí en Colombia, en 2005.

Bueno, esta es una excusa para los que nos gusta el fútbol de ver cómo se juega en otras latitudes y anhelar esperanzados, como siempre, el futuro del de acá. Y hay referentes que ya triunfan como James Rodríguez, el ex envigado, ex Banfield y ahora Porto. Y ahí quedamos. El resto son promesas con condiciones para la práctica del balompié, pero mareados por tanta prensa y atención, como ocurre siempre.

Alguna vez Ronaldiño, desacreditado por la estúpida prensa deportiva por sus kilos de más y no por su juego, dijo en una entrevista que a los jugadores del momento, el suyo, les faltaba la alegría. Ya no se reían inventando, intentando, “jugando”, como debería hacerse con todos los juegos, antes de que se vuelvan industria, negocio, poder. Y tenía toda la razón. Por eso, dijo, siempre lo verían con una sonrisa en su cara cada vez que entrena y toma la pelota y la comparte con sus compañeros y hace o sirve un gol. Esa es la verdadera esencia del fútbol, no los multimillonarios negocios publicitarios o los derechos televisivos para las grandes cadenas que compran ligas con supuestos patrocinios, pero que también poseen equipos (Léase Postobón).

Así que viene un mundial y hay que poner actitud para ello: romper la hucha, el chancho, el marrano, la alcancía para ir al estadio en todas las ciudades sede, vivir la fiesta del balompié, asombrarse como en el potrero con las jugadas de estos muchachitos e identificar cuáles serán las próximas figuras del negocio redondo. Y claro, aprender a que se pude vivir en paz en unas tribunas sin necesidad de matarse por un trapo o caer presas del negocio de esas mafiecitas que se disfrazaron de hinchas y alejaron a la gente (no a los bárbaros) de los estadios.

Colilla: el martes se sabrá el futuro del ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias. Todo parece indicar que habrá justicia contra este personajito que ya no habla tan paisita imitando a su ex patrón, el del mijito y las far. Los bandidos de cuello blanco, como este personaje, que según Fiscalía y Procuraduría entregó recursos del programa que se inventó, Agro Ingreso Seguro a sus amigotes, para luego terminar en los fondos de su campaña presidencial, deben terminar como los hampones en países serios. Pero ninguno lo es. Al menos este no: o ¿por qué los Nule, y Moreno Rojas y todos los bandidos de pedigree no son peligrosos para lo sociedad como sí lo fueron los del desfalco de la DIAN, para quienes no hay casa por cárcel?

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.