Edición 363

Lecciones de historia política reciente

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La Corte Suprema de Justicia, la actual Fiscal General y el Procurador han clavado hitos en un territorio que parecía vedado para aplicar la justicia a tiempo. No hubo necesidad de que muriera Julio Mario Santodomingo y llegara Luis Carlos Sarmiento a dar la orden al Presidente de que pusiera a funcionar el elefante blanco de nuestro aparato judicial.

Entre 180 países Colombia ocupa el puesto 170 entre los muy lentos, más cojos y más ciegos para hacer justicia sea en las ramas civil, laboral, de familia, comercial, administrativa o en la penal.

Lo que ha sucedido con los congresistas, ministros, los gobernadores, los alcaldes, con los contratistas y jefes de entidades como DNE, DAS, Melgar Resort es un campanazo serio y un síntoma evidente de lo que todavía ocurre en la Administración Pública. Y que se ha ido permeando a las empresas privadas. El fenómeno de la corrupción se instaló de lleno en toda la sociedad. Miguel Nule dijo una falacia que se estaba convirtiendo en verdad a voces: "La corrupción es inherente al ser humano".

Poner en un puesto la plata, el oro, - o todo lo que representa dinero, como la coca, la venta de armas, la compra de puestos, la guerrilla, el paramilitarismo -, es un buen y rentable negocio. También lo dijo otro: "Lograr coger una alcaldía en Colombia da más plata que un cargamento de droga". O una gobernación o un escaño para Congreso, Asambleas o Concejos. Allí hay una mina acumulada, formada por los impuestos, las tasas, las contribuciones, las estampillas que pagamos los ciudadanos de bien.

"Esos dineros no son mal habidos", dicen ellos, inescrupulosos. Los podemos tomar fácilmente, sin reato de conciencia. Y los estaban robando sin que hubiera control. De nada valían Contralor General, Fiscalía, Contador General, Procurador, Jueces, Cortes, Iglesia. Todos estaban callados, intimidados con el poder en la mano. Nadie decía nada. En los letreros en vallas afuera de las ciudades se llegó a leer: "Coma y deje comer, callado", con el retrato de un señor o patrón de fondo.

¿Será que es el comienzo del fin de la corrupción? ¿Será que los buenos no se cansar de obrar? ¿Será cierta la palabra de Jesús en la escritura que son más listos los hijos de la maldad que los de la luz? ¿Serán muy pocos los hijos de la luz que nos gobiernan aunque hayan estudiado en Harvard, los Andes o la Javeriana? ¿Será que a partir de ahora los mandatarios en ciudades y gobernaciones, los concejales y diputados dejarán que la torta de los presupuestos sirva para acueductos, pago de hospitales, servicios públicos y de salud, para arreglo de vías y apertura de nuevas carreteras, para pago justo de sueldos a funcionarios de tercera?

Desde que comenzó el gobierno Santos no hemos visto cambios notables en la gestión que diagnostiquen que la corrupción se está acabando. Se asignan licencias para explotación de minerales o tala de árboles y bosques con gran facilidad, se hacen obras en las carreteras que se dañan al siguiente primer invierno, se sigue condescendiendo dando ventajas desmedidas a los terratenientes, "mayores contribuyentes", a "inversionistas" extranjeros y la Contralora no abre la boca. Sólo pagan impuesto normales los estratos bajos y para los altos hay miles de exenciones. Ser rico en Colombia es ser mejor ciudadano, al parecer, y ser sujeto de preferencia.

Para el gobierno parece que el artículo 2º de la Constitución fuera "proteger la vida, honra y bienes de los privilegiados por la fortuna y sus amigos".

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.