Edición 354

“Y vamos con las noticias del entretenimiento”

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Escribir en estos momentos de calentura, de dolor, de vacío por una patria que dejó de existir y de rabia en el pecho por la indiferencia de esta sociedad ante el asesinato de cuatro de los 16 policías y militares secuestrados por las Farc hace una generación (14 años) es una tarea compleja e inhumana.

Aunque la falta de humanidad la tuvieron los asesinos y narcotraficantes de las Farc, que actuaron en consecuencia de su guerra estúpida y sus negocios malévolos con la producción de cocaína, boleteo, extorsión y secuestro, al plagiar a estos muchachos que estaban convencidos y fueron educados para defender a un Estado en las fuerzas militares y de policía y de jugarse el pellejo para preservar un orden y una ley, a una sociedad que les volteó la espalda durante más de 14 años.

Esa falta de humanidad la tuvo el ex presidente Uribe, que se rasgó las vestiduras y fue consecuente con sus intereses maquiavélicos, al negarse rotundamente a hacer un intercambio o canje, o como quiera llamársele, por los soldados y policías del pueblo, pero sí permitió los de los políticos cuestionados que estaban plagiados y cuando la presión fue mayor de algunos de los policías y militares de bajo rango. Pero mucho tendrá que explicar, como muchas de sus actuaciones, con la leyenda negra que existe y que ni él ha podido desmentir, del pago del rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancur y los tres espías estadounidenses, en la llamada de la "operación jaque", que huele a farsa. Cuántas veces entorpeció liberaciones unilaterales, cuántas veces dejó plantados a los familiares del pueblo de militares y policías

secuestrados, que se cansaron de la indiferencia y se unieron por ejemplo en Asfamipaz. Cuántas veces trató en público y en privado de "terroristas" a Marleny Orjuela, mujer luchadora por la paz y por los muchachos plagiados, todo porque le dijeron la verdad en su cara de cura arrepentido. No hablo de Piedad Córdoba, porque me van a tratar de terrorista también. Pero si se revisan sus declaraciones llenas de odio y veneno se observará cuántos procesos de liberación de secuestrados frustró. Y ahora escribe en su cansón twitter, "que le duelen los asesinados". Farsante e hipócrita.

Pero de jaque mate también fue la actuación de los medios de comunicación colombianos. Salvo Noticias Uno, los noticieros de Caracol y RCN dan pena. En estos momentos es cuando quisiera abjurar de ser periodista y me da pena ajena por estos muchachos vilmente asesinados. Y digo salvo Noticias Uno, porque mostró todas las aristas, recogió todos los testimonios y las voces, tanto del establecimiento, que salió al paso y echó toda el agua sucia a las Farc (que tiene toda la culpa) para justificar el fracaso en el operativo, pero también hizo un ejercicio de contexto y recordó los fallidos rescates, como el de los ex ministros y ex gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverry, en Urrao, el 6 de mayo de 2003, y el no tan aclarado fusilamiento de 11 de los 12 diputados del Valle, en 2007. Y Sigifredo López, el único sobreviviente de esta masacre, jamás contó por qué se salvó y por qué no estaba con el grupo de sus compañeros, el día del asesinato.

Caracol y RCN despacharon en 15 minutos sus boletines supuestamente informativos del fin de semana, donde dan prioridad a los culos y las tetas, como siempre. Afanaron la tarea de mal informar, sin contexto, sin análisis, sin profundidad, el tema del crimen. Se notaba el afán para dar paso a lo que les da plata y rating. Y la tapa llegó, cuando la desabrida presentadora del espectáculo dice, claro, como le escriben porque no piensa: "y ahora vamos con las noticias del entretenimiento".

¡Qué horror, qué dolor, qué tristeza! 19 años de ejercer el periodismo me dan razones suficientes para preguntar dónde estaban los directores politizados e idiotizados y marionetizados de dichos medios. No hubo franjita negra en la pantalla del televisor, ni despliegue a fondo de lo sucedido. Luego de contar esta masacre, le dan paso a la tonta desabrida para que abra la boca y dé la bienvenida al entretenimiento.

Luego del asesinato de colombianos inermes, encadenados, indefensos, cansados de tanta indiferencia, le dan paso a las noticias prefabricadas, como las sonrisas de la tonta, de la farsándula criolla. Y terminen rápido porque necesitan ir con el rating del reallity estúpido y las películas gringas idiotizantes, para idiotas televidentes, que les importa un reverendo pito lo sucedido. Es más, ni saben que en Colombia secuestran. Vamos a llegar al extremo que ni sabrán qué son las Farc. Aquí confirmamos lo de siempre con estos mal llamados compatriotas: que como no les pasó a ellos ni a familiares, qué importa.

Saludos, millones de abrazos y mucha fuerza para Johan Steven Martínez, que con tan sólo 13 añitos demostró que tiene más pelotas que muchos gobernantes, guerrilleros, generalotes, periodistas, presidentes y ministros. Solito y con sus familiares y amigos marchó, imploró, lloró, gritó, se movilizó por su papá y por los secuestrados. Qué hombre, qué varón. Qué lección nos dio a todos. Hoy más que nunca te mandamos y deseamos lo mejor, porque te conocimos y a tu familia, en medio de esta patria que se desmorona cada día. Y uno se levanta todos los días a enseñarle a los hijos (tengo dos) valores y principios de democracia, de respeto, de civismo, de querer a un país que se encarga todos los días de sacarnos, de lamentable no futuro. O díganme cómo se supera esta contradicción, si son tan verracos, cuando la realidad es de pesadilla.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.