Edición 364

El gabinete del Alcalde Petro

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"La razón superior no es la propia, sino la que nace de la interlocución", señaló Petro citando a Jürgen Habermas.

Me ha gustado ver en la nómina de Secretarios del Despacho de la cosmopolita Bogotá al mando hoy día de Gustavo Petro a una montonera de colombianos rasos.

Sin timbres extranjeros, sin las pompas de jabón de títulos que los acreditan como extraños pájaros del paisaje. Me gustan porque muchos han egresado de universidades vernáculas como la Nacional, (8) El Externado (4), la UPT, Los Andes, el Rosario, Javeriana.

Eso indica que han pisado el terreno en el cual van a trabajar, que se han untado de la gente común. Que no son solemnes funcionarios sin compromiso con el pueblo y sus necesidades diarias. Me gustó ver a Angelino Garzón acompañando su juramento de ayudar a los pobres. No vi en las fotos a obispos ni arzobispos ni representantes de las teorías neoliberales.

Muchos dirán, como la excandidata Gina Parodi, que no conocen a los secretarios nombrados por Petro. Afortunadamente no son los mismos con las mismas. No son los de las roscas pasadas. Son ciudadanos ilustrados y de ruana como cualquier bogotano. Eso sí, será un reto para el Alcalde que trabajen duro y acierten en solucionar las diferentes problemáticas que aquejan a la ciudad. De doce secretarías, seis han sido entregadas a manos femeninas. Seña de que Petro no cree en la discriminación y que la ley puede mejorarse cuando se queda corta. Es un ejemplo para el Gobierno y para los empleadores privados.

La educación, la fluidez del tránsito automotor, la solidez administrativa y económica de las empresas de servicios públicos, la seguridad necesaria para la convivencia y movilización por barrios y calles, el transporte masivo como Transmilenio, el metro y el tranvía. Ya ha lanzado algunas propuestas que se irán decantando al contacto democrático con los varios sectores de la opinión pública. Lo prometido en campaña debe ir tomando forma y no puede quedarse en el tintero.

Petro ha ido demostrando que tiene imaginación para plantear soluciones, alternativas, que conoce lo que se hace en otras latitudes, que sabe echar los dados y sabe hacer cuentas. Es un economista, tiene boca que se equivoca, pero es valiente y sagaz y no se quedarán sus promesas en mera retórica.

Ya han empezado en menos de ocho días los contradictores. Un abogado lo acusó temerariamente de pánico económico. Un exalcalde ha desautorizado su propuesta del tranvía. Y de otras fronteras ponen en duda la decisión de implementar la jornada completa en la educación de colegios paulatinamente. Su propuesta del grado doce tomó por sorpresa a los expertos de ocasión y se han apresurado a censurar la iniciativa. Y muchos otros seguirán ladrando...

Esperaremos con expectativa positiva los resultados en las próximas semanas para examinar con lupa qué hará por la salud y los alimentos de los niños, por la rebaja de las tarifas en las facturas de los servicios públicos, por la gratuidad del agua para los estratos pobres. Esas serán las pautas que otras ciudades saldrán a imitar si salen buenos tales experimentos.

Su repentina decisión de prohibir las armas descrestó a los más escépticos. La respuesta fue decir que estaba pidiendo perdón de su pasado. Todavía hay quien pone a funcionar el retrovisor para descalificar lo bueno que se propone. No miran los daños que están haciendo los atracos, las bandas criminales y los alegres compadres que en las fiestas salen irresponsables a celebrar disparando "al aire".

Nadie esperaba que un alcalde saliera tan pronto a ejercer su cargo, barriendo a fondo la casa y sacando el mugre.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.