Edición 365

Puntos de la historia nacional

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Los compendios de historia de todos los países, sea de la India, Egipto, Itálica famosa, Grecia o Britania están narradas por Jenofonte, Herodoto, Tito Livio, Toynbee, Bloch, Henao y Arrubla, Colmenares y miles más. Estudiosos de los acontecimientos que han marcado hitos en el mundo se han alumbrado con velas en bibliotecas, en abadías y han acabado con sus pestañas.

Lugares, personajes, hechos han quedado sobre el mapa como alfileres rojos o verdes o como teas incendiarias. Homero lo hizo con Ítaca, Troya, Creta y Cartago y la isla Eea donde habitaba Circe. Rodrigo Vivas, El Cid nos dejó en los ojos a Burgos, Valencia, Albarracín y Zaragoza. Todos recordamos con horror la biblioteca de Alejandría envuelta en llamas o Auschwitz en los tiempos de Hitler.

Cada uno de nosotros ha ido formando en su imaginario el mapa de los sitios en los que descansa cuando desea evadirse de sus penas. El lugar donde nació, el restaurante o la calle donde conoció a su novia, la plaza de Bolívar en la noche con su fuente de colores a donde iban los bogotanos a caminar en familia o nos imaginamos el Pantano de Vargas o el fuerte del Bárbula o la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta para recordar la gesta libertaria.

Colombia tiene ciudades, como Cartagena, Cereté, Rionegro, Barichara, Iza, Villa de Leiva, Manizales o Pereira. Valles en los que se contemplan vegas y ríos que pastan como vacas en paz y se deslizan como culebras inocentes. Montañas como las de Santamaría en el Huila, o cerca a Coconuco o Silvia en Cauca se alzan majestuosas llenas de árboles viejos y con ruidos de una fauna que los colma de caricias en sus piernas.

Sin embargo, nuestro país se está llenando como de estrellas negras sobre la vía. Si mira uno desde El Cabo de la Vela hasta Leticia o desde Urabá hasta Mercaderes o Ipiales en Nariño se tropezará con hitos ingratos. En muchas capitales los alcaldes han dejado el rastro de su ambición y han frustrado a sus electores. Los medios han ido revelando los miles de puntos donde el Ministerio de Minas ha concedido licencias a transnacionales para que exploten, dinamiten, desplacen habitantes, alteren el ambiente y otros miles de sitios donde el Ministerio de Ambiente ha permitido que se hollen recursos naturales. Todo ha sucedido a sabiendas, callada y torpemente a cambio de un favor y unas pequeñas "regalías" de un peso por año, como es el caso de Chocó.

Nombres como Apartadó, Mapiripán, Montes de María, Bojayá, Ralito, Soacha, El Palo en Caloto, Caldono, Toribío, Villa Rica, Corinto, Envigado, Miraflores, El Salado, El Tarra, Jamundí, El Chengue, El Naya, Peque, Samaniego, Macayepo, San Carlos de Guaroa, Jamundí, Segovia, Villanueva, Riofrío, Pueblo Bello, Ituango... nos llenan de horror. La lista es enorme y brotan aún sangre y lágrimas al enumerar estos lugares ligados a masacres de las AUC o tomas guerrilleras.

No se puede borrar lo que ha sucedido. La historia no es una memoria mp3 o iPad o una cuartilla de Microsoft en la que se va escribiendo y uno puede corregir o mandar a morir a la papelera. Los hechos dejan una impronta que ni los días o siglos borrarán como no se ha podido hacer con los restos de Tutankhamen o los pectorales del gran señor de Sipán o el Lavapatas y la reina Rana en San Agustín. El Tribunal podrá ordenar pedir perdón pero los sitios, los dientes y quijadas y los ojos de los muertos y las vaginas violadas no se olvidarán.

En: http://subterraneabogota.blogspot.com/2009/04/listado-de-masacres-1997-2001.html

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.