Edición 375

Teoría y práctica del soldado universal

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Al general Navas no le alcanzan los medios para pregonar por mar, aire y tierra el amor por su carrera. Ahora que está para jubilarse ha lanzado la teoría del soldado universal. Ese que vemos de azul cielo en EE.UU., de verde, de caqui, de fusil, charreteras y botas muy lustrosas. Que vemos en las calles, en comboyes, que andan camuflados en la mitad del día, que salen en varios programas de la TV, haciendo cursos de locución y buenas maneras en la radio.

La imagen del soldado que hasta ahora conocemos es la misma del que fue a Corea, a Saigón, a Vietnam, a Pearl Harbor, a Irán, a Libia con la ONU, que vimos con Hitler marchar con paso de ganso y con Mussolini con sus camisas negras y boinas rojas en Venezuela. Es el mismo que ha protagonizado películas en Avatar, que ha descendido de aviones en paracaídas en las selvas, que hace rodar tanques por plazas como la de Tian´anmen en China o la de Bolívar en Bogotá, rugir cazas en el firmamento para asustar a los incautos, que dan sorpresas e inventan nombres raros para sus operaciones secretas.

Es la misma de Schwarzenegger en Terminator o Conan el bárbaro y Stallone en Rambo con enormes descargadores de metralla, cara sin pizca de compasión y marcha en tromba de cebú salvaje. Esas imágenes son inconfundibles que retratan universalmente el talante y ferocidad de un soldado amaestrado con la diaria intelligentzia militar.

No importa con qué ropa ande o si viste de civil en las recepciones. Los gestos y declaraciones tendrán siempre el mismo sello de rudeza y la pisada de será la de Atila. No bastarán las estrellas y condecoraciones para cambiar su ceño y sus modales. Para ellos no hay un sol que los alumbre. Solo les sirven cuatro sobre pecho y charretera.

A ellos no los puede cobijar la misma frazada que al común de los ciudadanos. No les vale la misma ley. Tienen que tener fuero de embajador, de expresidente, de congresista para que estén a salvo de cualquier demanda por "defender la patria". Porque son soldados de otra raza. No son colombianos. Son universales y debe hacerse un régimen superespecial que los aleje de cualquier sospecha y tribunal idóneo.

Aunque todos los días realizan hazañas y dan de baja a un jefe guerrillero y a cuatro o 32 narcoguerrileros, no les bastan sus aviones silenciosos y fantasmas, ni sus caramañolas y radios y mirillas infrarrojas para ganar la guerra o el conflicto. Hace más plata, más garantías, más ayuda extranjera y más días para sostener a estos valerosos e inteligentes soldados que protegen los pueblos alejados, las torres de energía, las petroleras, minas de oro, las reservas nacionales, las playas, las tierras productivas, la vida de jóvenes sin trabajo y la virginidad de niñas.

¿Cómo definirá el gran general al soldado universal? No. No puede ser el campesino de Boyacá o Nariño. No puede ser homosexual. No puede ser un hombre o mujer de esta Colombia pobre y sufrida. No. Debe ser de extracción internacional, ser un ciudadano con apellido raro, de ojo multicolor y acento neutro, voz descomunal e hígado vítreo, que no le entre la enfermedad ni padezca frío. Y que tenga fuero por encima de estas leyes penales nuestras que solo sirven para los de ruana y sin botas.

Ahh... El soldadito universal estará bien pertrechado e irá cantando a la montaña aunque sea vil carne de cañón y sus jefes anden cuidando su ascenso.

http://www.eltiempo.com/justicia/asi-sera-el-soldado-universal-que-crearia-el-ejercito_11404205-4

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.