Edición 359

Afán extraño por conceder el salario mínimo

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Anoche me trasnoché mirando la película The Help en negro y blanco. Refleja la situación social y laboral de los años 60-70 en Mississippi, EE.UU. Y sin una pizca de sueño relacionaba el relato que nos trae el guión de "Criadas y señoras" dirigida por Tate Taylor.

Afán extraño por conceder el salario mínimoDicen algunos comentaristas que esta historia se ha contado más de mil veces. Y nunca fue más cierta para el caso colombiano en cuanto a la segregación laboral que se vive en la actualidad.

Escena por escena fueron pasando como martillazos de recuerdos muy familiares de lo que sucede aún en muchos hogares de Colombia con las llamadas "empleadas domésticas", antes sirvientas, como se aprecia en la película.

En efecto, toda empleada debía ser negra. No merecía sentarse en las sillas del comedor o de la sala. Tenían un cuchitril para dormir y ni tenían un "water" de hueco para hacer sus necesidades. Se les pagaba en especie o se les daba cualquier paga a voluntad del amo. Apenas si podían ir a la iglesia a oír el evangelio y confesarse con el cura. Pero no pudieron ir a la escuela ni ellas ni sus hijos que vivían en el oscurantismo. Era deshonroso tratar con ellas y sus familias.

"Comentaristas" de internet se preguntan a qué viene ese discurso si eso ya pasó, y que para qué revolver esas "cosas" tan molestas que ya pasaron. Duele reconocerlo, y no nos damos cuenta que la situación se halla aún en nuestras empresas. Pasa hoy en TNT y pasaron en la noble y cristiana Popayán, en el rico Valle del Cauca, en la olvidada Nariño, en Cundinamarca y en la capital de la República, en Valledupar y Cartagena. Lo narró Eustaquio Palacios en el Alférez real y el negro Jorge Isaacs en nuestra María. Y sigue pasando en toda Colombia.

¿Qué otra cosa es lo que sucede con el trato que el gobierno adoptó por medio de las Leyes 50 y las que flexibilizaron las jornadas laborales y con la permisividad oficial para que las bolsas de empleo y las mal llamadas cooperativas de trabajo exploten a los trabajadores y a quienes sí estudian hoy en las universidades? Ya el trabajador no se trata con el propio empleador. No merece hablar con él. Es el dueño y capitalista que suelta apenas un salario mínimo y eso por un tiempo de tres meses. Peor la situación que en tiempos de negreros. Ya nadie tiene seguridad de tener con qué comer en el futuro tiempo corto.

¿Qué otra cosa se pretende con la reforma pensional y con las ofertas de pensiones con el salario mínimo a quienes trabajan como informales, según lo denuncia el Procurador Ordóñez* y para entregar el manejo exclusivo de pensiones a los fondos privados? A qué tanto interés de defender con tanta gana un salario mínimo y una pensión con base en este salario? Ahora casi todo trabajador se gana apenas el mínimo, sea profesional o raso obrero. ¿Así mide y valora el trabajo y el estudio de un ser humano este Gobierno próspero?

No hay diferencia entre el trato de los amos blancos contra el negro en el siglo pasado y el trato que los dueños de empresas nacionales y transnacionales están dando a quienes producen las ganancias que publican sin rubor los noticieros y la prensa. "Amos y sirvientes" se puede llamar esta nueva película de la política laboral de nuestro gobierno.

La joven escritora Skeeter destapó aquella lacra en la película. Aquí no hay nadie en el Congreso ni en la gran prensa ni hay un movimiento social que frene esta infamia.

* http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-332786-procurador-advierte-intereses-economicos-tras-denuncias-de-carru

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.