Edición 352

La cena que está en la mesa

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Miro y remiro la escena de la llamada "Última cena" que pintó Leonardo en pleno Renacimiento italiano. Según reza la historia inicial, la I Cumbre se realizó en el Centro de Convenciones del ricachón José de Arimatea. Estaba muy cerca la Pascua judía y había movimiento en la ciudad.

Camellos cubiertos con telas finas habían llegado en caravana y las calles bullían de gente extraña. Miles de soldados con uniforme verde estrenaban dotación y los fusiles brillaban para la seguridad de los convidados.

Las familias dispersas se habían reunido para el principal evento religioso del año. En la sala estaba la inmensa mesa con mantel bordado y los comensales invitados conversaban con nerviosismo porque veían en el gran Jefe cara de angustia. Pero sobraba uno. Cada personaje lucía nueva toga y el ambiente olía a aceite de olivo y sándalo. La mesa ofrecía el mejor pan de Judea y el vino era reserva 33 años de los barriles de Haifa, con cepas del Monte Carmelo.

La ocasión y las similitudes de los preparativos e importancia de los personajes y ceremonias no pueden más evidentes. Cartagena estuvo vestida de fiesta para la VI Cumbre de las Américas. Llegó Obama, rey de reyes, con poder de veto y estuvo rodeado de todo su séquito. Todo debió ser sometido a la más exigente etiqueta. Dice la prensa que llegaron decenas de aviones y "no habría lugar en los hoteles para tanto gringo y policía". Pero hay decepción porque no fue invitada Cuba y porque por esto no quiso venir Correa desde el cercano país hermano.

Hubo mucho movimiento de tropas, se adaptaron aeropuertos alternos, también francachela y comilonas, como dijo Rin Rin del celebrado Rafael Pombo. Porque de esta Cumbre salieron noticias de prosperidad para Colombia y las tres Américas. A Ecuador se le enviará su parte del pan y el vino, y 30 monedas más.

La prensa nacional e internacional estuvo al tanto de lo que ocurrió en la VI Cumbre. El corresponsal Maseri de Portafolio El Tiempo, desde Washington envió un despacho de que los sindicatos de EE. UU. le han pedido a Obama que no dé por cumplidos los compromisos laborales que Colombia ofreció cumplir para la implementación del TLC*. Siguen los asesinatos de líderes y las tercerías de cooperativas de trabajo y bolsas de empleo no se han acabado. Pero el Angélico vice está afanado por recibir ahora el espaldarazo para la OIT, mientras que al exministro caleño José A. Ocampo se le niega participación en la torta.

Desde Barbacoas, Nariño, llegó en burro – a falta de carretera -, un emisario a la VI Cumbre para que el buen Obama permita al Gobierno próspero ayudar al Departamento a remendar la vía que permita llegar a este pueblo olvidado.

Oh, maravillas del TLC, Oh, maravillas de esta suntuosa VI Cumbre en la que rebosan sonrisas, platos y promesas fallidas. Oh, famoso TLC, que brindará este suelo para que sirva de plaza para vender productos foráneos y expoliar montañas, ríos y bosques. Oh, prosperidad soñada por gallos y gallinitas que cantan y cacaraquean y no se ven los huevos ni pollos patriotas. La cena que está en la Cumbre no es para pobres.

*En http://www.portafolio.co/negocios/sindicato-ee-uu-pidio-obama-bloquear-el-tlc

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.