Edición 372

Caso Sigifredo López: el fiel de la balanza

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Esta semana movida que pasó, nos devolvió a las épocas en que como periodistas íbamos del atentado, a la masacre, a los asesinos en serie, y luego al partido de fútbol. Y todo en un día, o en pocos.

Del bombazo cobarde en el norte bogotano que le quitó la vida a dos personas y dejó a muchas más lesionadas, el país escuchó con asombro que el ex diputado secuestrado Sigifredo López fue capturado y acusado de secuestro, homicidio y perfidia, dijo la Fiscalía, por el plagio y muerte de sus 11 compañeros de duma y de cautiverio cinco años.

Y volvieron las dudas. El tema fue y es comidilla todavía de cualquier conversación ajena, profana, de cafetería, de debate radial, o simplemente en la casa. Y explico: dudas, porque se desconfía de la llamada prueba reina. Como una bola de nieve, del dime y direte, se pasó al video de marras, que unos pocos periodistas privilegiados y afamados dicen haber visto: alguien a contra luz, al que no se le ve la cara nunca, con gorra, y diciendo absolutamente todos los detalles de los diputados, dónde se sentaban, a qué horas llegaban, cómo entrar a la asamblea, las medidas de seguridad, en fin. Y los periodistas afamados juraron a los cuatro vientos que el de la voz, era López. O bueno, eso dijo la justicia con la orden de captura. Que el cotejo de la voz del soplón, con la del líder político era similar. Y cómo decía Santo Tomás: ¿Y a verla?, ¿Dónde está? ¿Por qué el país no lo conoce? ¿Dónde está la prueba científica que como el ADN, de verdad determine que es López?

Y aquí vuelvo a las dudas que tanto han marcado a este país de marras Para los desmemoriados: Alberto Jubiz Hasbún, un ingeniero químico y ambientalista quién pagó casi 10 años de cárcel porque fue acusado y enjuiciado por la justicia ciega, sorda, coja y corrupta de Colombia, de ser el autor del crimen de Luis Carlos Galán Sarmiento. Luego de tener su vida destruida, salió de la cárcel para morirse de pena moral y de cáncer. Ni siquiera la multimillonaria demanda contra el Estado, por la lentitud de la misma justicia, pudo resarcirle en algo ese yerro.

O acordémonos del tristemente célebre general retirado Luis Alfredo Montenegro Rinco. Cuando era director de la Policía Metropolitana de Bogotá adelantó un operativo, con medios incluidos, donde capturaba y desbarataba una red de trata de personas. Y la acusada de ser la cabecilla de esta banda era una mujer que tenía cara de todo, menos de culpable. Y luego de pagar cárcel, la misma justicia le dijo que "disculpe usted, nos equivocamos". Y el mítico general pasó al retiro como un héroe, para nunca más explicar a cuántos más clavó con pruebas falsas sembradas y trepar en los cargos, cagándose en la vida de la gente. Y mientras eso pasa, los delincuentes de a pie, como la temida banda de la 68, atracadores de buseta y puñal, libres, porque los fiscales de turno no quisieron judicializarlos.

Pero la segunda parte de las dudas radica en la misma versión de Sigifredo. No deja uno de pensar en que por nadie hay que meter las manos al fuego. Y la desconfianza en el mismo ser humano. Si se comprueba que tuvo que ver en el plagio y asesinato de sus compañeros encarnaría la maldad absoluta, de alguien que sacrificó su misma familia para mantener la cortina del engaño durante los cinco años del plagio hasta la masacre de los 11 diputados, y dos más, hasta su liberación, en 2009.

¿Y cómo creer que el abrazo emotivo con sus hijos y esposa fuese una farsa? Duro el tema. Sin embargo hay algo que don López debe explicar con total claridad al país, y no la respuesta chimba que dio en la rueda de prensa de su liberación: ¿por qué estaba alejado de sus compañeros de cautiverio, los once, al momento de la masacre? La respuesta dada es que estaba castigado. Y no dijo más. Y evita siempre el tema. ¿Las Farc que no tienen hígados para masacrar sólo lo iban a castigar, dándole chancleta o fuete? ¿Por qué lo tenían castigado? ¿Por decirles la verdad en la cara, que son asesinos, terroristas, narcos y demás?

Si se recuerda el informe de Medicina Legal a los 11 diputados les dispararon a quemarropa y tienen tiros de gracia. Y hubo tiempo de hacer la fosa donde los enterraron. No está tampoco claro, y es un cuentazo, que dos frentes de las Farc se enfrentaron a bala para robarse los secuestrados. ¿Y eso quién se lo cree? ¿Por qué no se habla del intento fallido de rescate, provocando su fusilamiento? ¿Y tuvieron tiempo en medio del combate para hacer una fosa? Dudas todas que nadie ha sabido ni querido explicar. Sólo López sabe qué pasó en ese junio de 2007 y lo tendrá que explicar, esta vez ante la "¿justicia?".

Coletilla: se acercan los dos partidos de la eliminatoria al mundial de Brasil en 2014. Ahora sí entra en serio la hora de la verdad con Péckerman, técnico de pergaminos tanto en triunfos, como en fracasos. Pero el tipo se ve serio y ojalá no se deje meter mano de esos payasos mercachifles vendejugadores de la tal federación de fútbol, que mantienen postrado, decadente y feo al balompié colombiano.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.