Edición 354

La poesía no es un entretenimiento

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Estoy viendo, cada vez con más frecuencia, que la prensa escrita, las revistas o los programas de TV, cuando se refieren a "cultura y entretenimiento", incluyen a la Poesía. La asimilan a los espectáculos de fútbol, conciertos de rock, transmisión de la boda de un farandulero, de los Premios Oscar o del lanzamiento de un libro de cocina.

En las facultades de periodismo se distinguen las distintas casillas que debe cubrir quien se dedica a esta carrera. El comunicador social se puede dedicar a informar, a formar la opinión pública, en la política, en los deportes, a opinar sobre sucesos diarios en diversos temas o a dar noticias o a anunciar las que pueden serlo en el arte, la farándula, o en cualquier tipo de las actividades a que se dedica el ser humano o que ocurran por el movimiento de las cosas en el universo y hasta a entretener con sus trivialidades y chocarrería.

La curiosidad del ser humano no tiene límites. Ha asistido por miles de siglos a cambios en este y otros planetas. Ha sido protagonista de descubrimientos, inventos, errores, guerras, fracasos, quiebras y triunfos colosales. Ha presenciado la salida y puesta del sol y no el denominado entretenimiento o el beso apasionado de una pareja desconocida en un parque y tampoco lo ha llamado entretenimiento.

En los años 30 supieron el Reich y atletas cómo Owens arrasaba en las pistas o en los 60 y 70 vimos cómo la Monroe, los Beatles, los Rolling Stones divertían a toda una generación en los escenarios. Y sus hazañas quedaron inscritas en la historia de la cultura humana. Porque el entretenimiento tiene sus héroes, sus artífices y es necesario que tales hechos los escriba indeleble con una pluma o en una piedra.

Mas la poesía no es un entretenimiento. Ni los que la tienen como oficio son unos clowns o saltimbanquis que escriben para distraer al público, pagados por el gobierno o por los bancos o un empresario, como un boxeador o un músico. Claro que ha habido poetas que han sido halagados con el título de laureados y han ocupado puestos en el gobierno. A lo que se negaron los mejores. A ellos se les premió con coronas de laurel y olivo.

La actividad del poeta es fabular mundos, crear ficciones, paraísos inéditos, infiernos, monstruos, requiebros universales, sacar la luz que solo nace en su fantasía. Como Homero, Safo, Virgilio, Dante, Gutierre de Cetina, Shakespeare, Rimbaud, la Dickinson, Vallejo, Borges, Pizarnik, sin la intención de agradar a alguien. Todo lo contrario, para escandalizar e ir en contra de las corrientes en vigencia.

La poesía es agresión, novedad, sorpresa, osadía y milagro. A nadie le pagarían por hacer milagros. Gandhi, el poeta del silencio, hechizó a su pueblo sin recibir una rupia y su pago fue la inmolación a manos de un nacionalista. Los poetas no nacen para realizar ilusionismos ni para brindar espectáculo en los circos a cambio de un pan o un premio. Muchos prefirieron el martirio de si mismos y regalaron sus cuerpos a la muerte, al mar o a los abismos que son altos misterios, dignos del holocausto de un poeta.

Por favor, señores periodistas de hoy: no cataloguemos a la Poesía como un escaso espectáculo de risa y de comercio. La poesía es un licor muy fuerte, no es comida para anoréxicos ni amantes de la fanfarria y los visajes.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.