Edición 368

Siguen sin entender a la cultura, como motor de la sociedad

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Siguen sin entender a la cultura, como motor de la sociedad Desde mucho antes de ingresar a la universidad a formarse como ingeniero, ya había sembrado en el colegio no sólo los periódicos murales, sino otro tanto de impresos que continuamente informaban sobre la actividad cultural en Bucaramanga.

Ya un poco más tarde y con un grupo de amigos inolvidables –Jorge Valderrama, Carlos Nicolás Hernández y Miguel Ángel Pérez O. entre otros- creó varias publicaciones que marcaron un hito en este tipo de revistas en la capital santandereana como El sueño de la Medusa y El Gran Burundún-Burundá; fue un momento de mucha creatividad y creación literaria pues la ciudad bullía con centros de debate cultural, cineforos, exposiciones pictóricas, publicación de libros de poemas, novelas, ensayos, asunto que aprovecharon para dirigir las páginas literarias de Vanguardia Liberal el decano de los diarios santandereanos.

Luis Álvaro Mejía no ha parado de trabajar un solo día de su vida por la cultura de la ciudad y del departamento. Cada vez que tiene oportunidad, apoya en forma incondicional todas las manifestaciones de los colegios, escuelas, sindicatos u otras organizaciones; y ha sacado adelante, por ejemplo, el más importante Festival de Piano de América Latina, patrocinado y apoyado en su totalidad por la Universidad Industrial de Santander. Y es precisamente que allí, en esta importante Alma Mater, que Mejía le ha puesto todo el carbón para que la enorme maquinaria cultural jamás se detenga; desde la División Cultural, ha impulsado decenas de actividades que tanto los propios como los ajenos, se sorprenden ante tamañas propuestas, como la publicación de biografías de ilustres santandereanos, concursos de cuento y poesía y una cifra casi interminable de proyectos.

Siguen sin entender a la cultura, como motor de la sociedad Y aún más, sacando tiempo de donde no lo tiene, publicó hace menos de un mes el libro Los fantasmas del pantano, un volumen dedicado exclusivamente a los niños para que tomen conciencia sobre lo que están haciendo las mineras multinacionales en el páramos de Santurbán, en Santander, que están acabando criminalmente con la ecología que conllevará, si no se detiene, a que en veinte años se acabe el agua para casi medio centenar de municipios de los dos departamentos. Este libro, bellamente ilustrado por Wilson Cáceres y

Manuel Fernando García, y patrocinado por la Fundación Comultrasán, pretende convertirse en el abanderado de los pequeños para que se detenga en forma inmediata este ecologicidio.

  • ¿Cuándo empezó su vida con los libros?      En la escuela con cuentos infantiles, colores y música con mi maestra Mercedes. En bachillerato con Miguel Strogoff, de Julio Verne.

  • ¿Cuál fue el primer libro que lo cautivó?      Fue precisamente Miguel Strogoff. Durante las clases de español, lo leíamos en voz alta.

  • ¿Desde qué edad empezó a ser "activista" cultural?      Hice mis primeros pinos en los dos últimos años del bachillerato. Ya en la universidad, estudiando Ingeniería, mi actividad se fortaleció. Dirigí la revista de ingeniería Landa, el periódico Dos Puntos, pertenecí al Grupo de Teatro de la UIS con quien programamos festivales y encuentros. Con el apoyo de Joaquín Casadiego, director de teatro, iniciamos los conciertos de piano en el Auditorio de Ingeniería Industrial. Para ello, la Dirección de Cultura del municipio, nos prestaba un piano de cola, que trasladábamos en una zorra por toda la carrera 27, desde el parque Turbay hasta la Universidad. Los zorreros eran los especializados y los autorizados por la entidad. Ese traslado era todo un espectáculo. En esa época conocí a Jorge Valderrama Restrepo quien dirigía el suplemento Vanguardia Dominical y adelantaba el proyecto de la Biblioteca Municipal Gabriel Turbay. Esa primera parte de la década de los años setenta, fue fundamental.

  • Siguen sin entender a la cultura, como motor de la sociedad ¿Cree que aún la cultura continúa siendo la Cenicienta para el Estado Colombiano?      Infortunadamente sí. El Gobierno no le ha dado la importancia, ni ha entendido el papel que juega la cultura en el proceso desarrollo de la sociedad colombiana.

  • ¿Qué recuerdos le quedan de las revistas El Sueño de la Medusa y El Gran Burundún-Burundá'?      Las publicaciones nacen con el Grupo Jorge Zalamea. Fue una experiencia maravillosa, pues nos permitió compartir nuestro trabajo literario, además de emprender un proyecto de divulgación y de encuentro con la literatura colombiana y latinoamericana.

  • ¿Bucaramanga es un lugar difícil para hacer cultura?      Es bastante difícil. El centralismo y la politiquería impiden poder cualificar procesos de desarrollo cultural.

  • ¿Qué hace falta en Santander para lograr un buen desarrollo cultural?      Hace falta voluntad política para entender la importancia de la cultura en el desarrollo de la región y el país. Hace falta infraestructura, planes de desarrollo cultural y transparencia en el manejo de los recursos.

  • ¿Por qué resolvió escribir y publicar Los fantasmas del páramo?      El atentado que se viene cometiendo, por parte de las multinacionales mineras, contra el Páramo de Santurbán, es supremamente grave. La degradación de los ecosistemas del páramo es cada vez más crítica, poniendo en peligro la calidad y la cantidad de agua. Sobre lo que pasa, se han hecho foros, marchas y denuncias públicas ante los organismos de control. Los santandereanos tenemos conciencia del daño. Frente a esta situación, sentí la necesidad de contarle a los niños lo que pasaba con la fábrica del agua. Convocarlos y hacerlos partícipes con sus sueños y sus voces en esa gran marcha en defensa de la vida.

  • Siguen sin entender a la cultura, como motor de la sociedad ¿Es un mensaje de alerta para los niños, aunque los mayores no son ajenos a él?      Sí. Necesitamos que los niños tengan conciencia sobre la importancia del medio ambiente y la necesidad que tenemos de protegerlo. El libro contribuyó en la promoción y divulgación del concurso regional de cuento sobre el páramo, evento coordinado por la Fundación de Comultrasan Financiera. El resultado fue maravilloso. Participaron en esta convocatoria más de cinco mil niños con sus cuentos ilustrados. Es una demostración de la asimilación del mensaje.

  • ¿Qué debemos hacer los colombianos para evitar esa masacre ambiental producida por las multinacionales?      Tener clara conciencia sobre la degradación y daños irreversibles que sobre los ecosistemas viene generando la gran minería, mantener la movilidad social y promover una legislación que proteja los ecosistemas y ponga en cintura a las multinacionales.

  • ¿Cree que el ex ministro Frank Pearl pasó de agache y no hizo nada para detener esa violencia ambiental?      Desafortunadamente es así. Es claro que el gobierno anterior entregó, regaló el país a las multinacionales mineras sin tener en cuenta el daño que esta política tiene para el medio ambiente. Se incrementó la titulación minera sin que exista una legislación rigurosa que haga respetar los ecosistemas, que como los páramos son fundamentales para la existencia humana.

  • ¿La actividad cultural en la UIS es un ejemplo para otros centros de educación superior?      Considero que la universidad pública tiene una gran responsabilidad, tanto en el campo educativo, de investigación, como en el de cultura. Damos ejemplo y propiciamos un desarrollo cultural articulando la actividad de la universidad con la comunidad en general. Con la cultura abrimos los espacios de encuentro y contribuimos a forjar ciudadanos distintos, más comprometidos con la realidad social del país. Con la cultura nos acercamos a la ciudad y a la región. Visibilizamos la universidad como instrumento fundamental para el desarrollo y como oportunidad para que miles de jóvenes puedan hacer posible sus sueños.