Edición 363

Ana María Izurieta

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Ana María IzurietaAna María Izurieta nació en Lima en 1943. Su infancia transcurre entre la ciudad de Lima, un campamento en plena selva del Perú y los escenarios imaginarios creados por las leyendas que su padre le contaba una y otra vez. En 1984, funda la Asociación para la Educación por el Arte Retama que dirige hasta ahora. Actualmente publica libros de cuentos destinados al mundo infantil.

  •  ¿A qué edad tuvo sus primeros libros en sus manos?          Recuerdo que a mis siete años había una caja con cuentos e historietas abajo de mi cama y debo haberme sentido como Alicia cayendo por el pozo cuando me ponía de cabeza para sacarla. Ya cuando la tenía frente a mis ojos, rebuscaba largo rato en ella porque me resultaba difícil decidirme por un solo texto. En esa caja co-habitaban sin problema, Caperucita y el lobo, entre otros. Nada menos.
  •  ¿Qué libro recuerda con especial cariño de aquella época?          Uno de poesías para niños que me regaló mi papá después de que en el colegio me empezaron a hacer declamar en público en los días festivos y yo comencé a estirar la fiesta cada día, leyendo mi libro de poesías y ensayando cómo recitarlas, a escondidas.
  •  ¿Cuándo empezó a escribir los primeros cuentos?          Mis primeros cuentos fueron historias que "escribía en el aire" porque las inventaba y contaba, en el momento, a mis hijos. Me encantaba deslumbrarlos con situaciones inesperadas o de suspenso. Esos momentos eran de impregnación mutua (palabra que viene de "preñez"). Yo penetraba en ellos con mi voz y ellos en mí, con sus miradas.
  •  ¿Qué temas abordó en esos primeros escritos?          Aventuras de niños. Hice prácticamente una serie con dos personajes que se llamaban Juan y Felipe y solo mucho después me di cuenta de que uno era el alter ego del otro.
  •  ¿Es difícil escribir para los niños y los jóvenes?          Sí y no. Es difícil porque lo que ellos necesitan es entender la vida y los libros deben procurarles "insumos" sobre la experiencia de vivir. Deben ser como las botas del ogro que cuando Pulgarcito se las puso, se adaptaron perfectamente a sus pies. Y es fácil, porque a los niños y niñas y a los jóvenes les interesa Todo.
  •  ¿Qué la hace inspirarse para escribir sus cuentos?          Especialmente los conflictos de los niños y niñas que, como Pulgarcito (otra vez) están perdidos en medio del bosque de la vida pero que se orientan a punta de emociones y de coraje.
  • Ana María Izurieta ¿Ha pensado en escribir novelas de largo aliento para adultos?          He pensado que si tuviera 40 años lo haría pero tengo muchos más y necesitaría tiempo para investigar primero mis posibilidades y el estilo, de modo que prefiero no perderme el placer seguro de seguir escribiendo para niños y niñas.
  •  ¿Cómo es la actividad cultural en Perú especialmente con los libros?          En los últimos años las editoriales y las librerías mantienen una actividad sistemática y en aumento. Eso me parece altamente significativo y prometedor.
  •  ¿Cuáles son los escritores latinoamericanos a los que usted siempre acude?          César Vallejo, para estremecerme. Benedetti para reconectarme con mis ideales. García Márquez para vivir el deslumbramiento. Vargas Llosa, para recibir un baño de realidad y renacer, pese a todo.
  •  ¿Cómo apareció la idea de Que pase el rey?          Apareció con el interés por el poder omnímodo de los reyes para poder ofrecer a los niños un referente que fuese fascinante sobre el tema de los límites y la autoridad, que es un gran tema del crecimiento.
  •  ¿Tiene listas otros libros por este estilo próximas a publicar?          Tengo varios cuentos en distintos grados de avance (algunos casi listos y otros a la mitad). A veces me parece que hago una carrera compitiendo conmigo misma. Lo que me falta es tiempo porque desde hace treinta años promuevo y dirijo un centro de educación inicial (escuela de maternaje en el Perú) que está centrado en el juego, y todos los problemas de mis niños y niñas ahí, son siempre urgentes.
  •  ¿Cómo ve, desde la distancia, el mundo cultural de Colombia?          Creo que Colombia se convierte cada día más, en un faro cultural que irradia luz a la región. Eso nos contagia, estimula y enorgullece a los latinoamericanos.