Edición 359

“Siempre escuché leer a mi papá en voz alta los periódicos del fin de semana”: Abdías Vargas

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“Siempre escuché leer a mi papá en voz alta los periódicos del fin de semana”: Abdías VargasEs el creador de La Carreta Biblioteca, ejemplo pedagógico que nació en Boyacá.

- ¿Cómo nació esa inclinación de ayudar a la gente con la lectura?

Desde que trabajaba en Bogotá en mi oficio de docente me percaté que los niños de las escuelas públicas no tenían oportunidad de acercarse a los libros de literatura, escasamente lo hacían a los textos escolares que muy pocos podían comprar y fue allí, en la localidad cuarta (San Cristóbal) donde pensando en alguna solución con mis estudiantes empezamos a escribir y construir nuestro propio libro.

Se llamó: La Carreta de los Cuentos, que no era más que fotocopias de nuestras propias historias de 8 ó 10 páginas que rodaban de mano en mano para leer y colorear.

Después en Ramiriquí, con más necesidades aún, empecé a escribir más en serio y a tratar de sacar un libro, así nació "El Eterno Lápiz", "Currupeto, currupeto. Poesía, canto y cuento", "Entre Todos" y "El Conejo Jeremías" que fue ilustrado por mi alumno Edison Parra del Colegio Agropecuario "El Escobal" de Ramiriquí , así mismo nace "La Entrevista", cuento con el que gané en octubre de 2002 el concurso de El Espectador "Cuento sobre el Domingo".

-¿Qué influencia tuvo la música carranguera en su vida?

Desde pequeño escuchaba y bailaba mucho la música carranguera, género musical que le hace un elogio a nuestras maneras cotidianas y bonitas de vivir. Cuando llegué a estudiar a la Universidad Nacional me encontré, entre muchas otras cosas, un panfleto que repartían semanal y gratuitamente, este se llamaba El Pasquín, el cual leía con mucha frecuencia y del que aprendí que la lectura y muchas más vainas deben ser para todos.

La combinación lecturas-oídas me enseñó a leer y escuchar las realidades de nuestras sociedades.

“Siempre escuché leer a mi papá en voz alta los periódicos del fin de semana”: Abdías VargasTengo en el campo para mostrarles

un palo de agua y otro de sol,

mucho aire puro, una quebrada,

un surco de habas, un azadón.

Tengo poquito pero de todo,

lo suficiente para vivir

y una memoria que no se olvida

del sufrimiento de mi país.

Tengo el concejo de mis abuelos

y mi salud para trabajar,

un cielo inmenso de donde llueve

y la esperanza de que haya paz.

Tengo mi vaca, mi yunta de bueyes,

la chiva, el perro y quiero decir:

que nada falta si un campesino

quiere su tierra y se queda allí.

Fragmento "Tengo poquito pero de todo" El son de los palos.

- ¿Cómo fueron sus primeros años en su casa con el mundo de los libros?

Desde siempre escuché leer a mi papá (otro Abdías) en voz alta los periódicos del fin de semana, entre tanto los hijos leíamos el suplemento literario y las tiras cómicas que yo coleccionaba amarraditas con una cabuya. Además, un señor, Julio Caro, llevó la primera máquina de conos helados al pueblo. Allí nos alquilaba bicicletas y montones de tiras cómicas de "Tarzán", "Arandú", "El Enmascarado de Plata" y otras que los niños leíamos una y otra vez; ese era el centro de lectura del pueblo.

Casi siempre nos regalaban libros para pintar y colorear, el único de mis hermanos que no quedó con esa destreza fui yo. Así que más que con el mundo de los libros era con el mundo de la carranga; me encantaba ponerle cuidado a las letras de las canciones que narraban los amores y desamores de una manera bonita. Me identificaba con muchas de sus letras.

- ¿Sus padres lo sumergieron en este fascinante mundo de la creación literaria y la historia?

De mis padres aprendí historias por tradición oral, en especial de mi madre que nos contaba con fascinación su infancia y de cómo aprendió a leer gracias a mi papá que le enseñó, además cantaba mucho cuando remendaba, más historias en canciones. Recuerdo mucho que empecé a interesarme por la lectura a partir de un disco que mi mamá siempre escuchaba: "El Flecha", de David Sánchez Juliao; así que siempre soñaba con ser escritor de algún periódico.

“Siempre escuché leer a mi papá en voz alta los periódicos del fin de semana”: Abdías Vargas- ¿Cómo era su actividad cultural en el colegio?

Estudié en la normal de varones de Tunja en la noturna, como decía mi papá. Allí trabajaban varios paisanos en la biblioteca y la carpintería, en estos dos lugares pasaba las horas del día, entre los anaqueles de los libros leyendo sin restricción alguna y con el carpintero aprendiendo el oficio que todavía practico varias horas al día.

La carreta la diseñamos y construimos aquí en el taller con los hijos y varios amigos y amigas entusiastas con la idea.

- ¿Qué actividades culturales desarrolló paralelamente en su barrio o en su ciudad?

Siempre las actividades que he demostrado van encaminadas a los niños y las niñas, en las escuelas donde he trabajado dibujando murales, haciendo juegos de madera para niños, montones de casitas para pesebre y últimamente el proyecto más ambicioso: La Carreta Biblioteca, junto con la literatura infantil que es muy difícil por falta de apoyo y el bolsillo no aguanta.

- ¿Cómo surgió la idea de construir una carreta y llenarla de libros?

En una conversación de cumpleaños con mi hijo Julián me manifestó que deseaba recolectar libros entre sus amigos para llevarlos a Ramiriquí para una biblioteca, y me acordé de "La carreta de los cuentos".

Empezamos a soñar con una carreta llena de libros que fuera a buscar a los niños en los parques, en las escuelas, en los barrios, en los pueblos, en las veredas y como sabemos hacer carpintería la cosa nos pareció fácil, en madera por supuesto. Julián se encargaría de buscar los libros en Bogotá y yo de diseñar y construir en Ramiriquí.

Después de un viaje que hice por Suramérica con unos compañeros, y de ver las riquezas y resistencias culturales que hay en varios países, quedé con la inquietud de realizar una biblioteca que propiciara el intercambio y dialogo de saberes y la recuperación de nuestra memoria por medio de encuentros y talleres literarios, musicales, teatrales, etc. Les conté de este proyecto a varios amigos, entre ellos a mi papá; es cuando se acuerda de "La carreta de los cuentos" y nos ponemos a soñar y a construir la biblioteca itinerante que hoy aquí presentamos.

- ¿Cuál es el objetivo de la carreta?

Definitivamente acercar los libros, la palabra y la memoria a los primeros lectores y pegadito a ellos, a toda la familia, para generar pensamiento colectivo y solidario de igualdad y respeto, buscando identidad e independencia, autonomía y calidad de vida para todos.

- ¿Cómo "alimenta" la carreta periódicamente?

El alimento anímico a la carreta lo damos nosotros mismos, con nuestros paisanos y amigos viendo cada vez más grande y más cercano nuestro objetivo, dando nuevas ideas y nuevos talleres. El alimento económico y físico es muy difícil, pero hay amigos que empujan y ayudan con lo que pueden que siempre es mucho, porque la necesidad es grande. ¡Eso sí! Los que más han ayudado que este proyecto crezca y se mantenga son los niños, con sus carcajadas de alegría.

“Siempre escuché leer a mi papá en voz alta los periódicos del fin de semana”: Abdías Vargas- ¿Tienen amigos que les suministran libros o tienen apoyo del Estado o de la gobernación?

Muchos libros y materiales para los diferentes talleres llegaron de amigos, de canjes con la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Biblioteca Virgilio Barco y con "Libro al Viento". Para el estado y la gobernación no somos prioridad o seguramente no sabemos pedir.

El maestro Jorge Velosa es un amigo incondicional que junto a Los Carrangueros nos obsequió un concierto en Ramiriquí, con lo que compramos el primer remolque, nos alimenta con su buena energía y ánimo desde la plaza pública cada vez que se puede, nos aconseja y anima con ejemplo y constancia.

- ¿Qué planes tienen a largo plazo con la "Carreta Biblioteca"?

Pretendemos que nazcan muchas carretas, que se copien, que se repitan, que los libros y el dialogo no sean un privilegio y que montones de niños, niñas y jóvenes se enamoren de la lectura para que el nivel cultural, social, emocional y artístico de nuestros paisanos mejore notablemente. Tenemos en el tintero varios proyectos, estos van naciendo de las ideas de quienes se van sumando a este proyecto y de las diferentes coplas y canciones carrangueras, pues como dice Jorge Velosa: "Somos familia mensajera por varios costados".

- ¿Cuál ha sido la mayor dificultad para poder llevar su carreta a sitios apartados?

Es el transporte por el peso de la carreta y porque esto acarrea gastos extras, además a veces las carreteras no ayudan, pues hay que llevarla hasta veredas que no cuentan con buenas vías. Además el auxilio económico a las personas que desarrollan los diferentes talleres, pues aunque contamos y hemos contado con muchas personas muy valiosas, no siempre lo hacen voluntariamente.