Edición 385

Arte de la periferia en el centro de Europa

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El artista y ahora galerista colombiano ha hecho un recorrido lleno de satisfacciones y retos desde cuando montó su primer emprendimiento, Stufenbaum y ahora contar con Peripherie Arts.

Además, coordinar esfuerzos y lograr el apoyo de embajadas para promover el arte latinoamericano y ser reseñado por la reconocida revista Mundo Hispánico, también ha sido un camino con obstáculos y con logros, como el Foro de Arte Latinoamericano que llegó a su cuarta versión.

Buque de Papel entrevistó a Ramírez, quien desde Boll, o Berna, nos contestó:

Buque de Papel: ¿Qué es Peripherie Arts y cuál es su impacto en el medio artístico suizo y mundial?

Miler Ramírez: la galería nació en 1996. Yo comencé como artista pero una crisis del sector me hizo ser galerista. La idea de mezclar mi vivienda con el sitio de trabajo la tuve en Nueva York. Un día me invitaron a un edificio a esta exposición. Entonces, cuando fui al baño me encontré con la dueña quien ratificó que le fascinaba vivir rodeada de arte y no salir de casa para ir al trabajo.

Entonces me ubiqué en un edificio de 1920, donde funcionó una fábrica alemana de plásticos. En el cuarto piso funcionaba un sitio que se llamó Stufenbaum Kulture Centrum, una asociación del arte en la que participé activamente, con música además: tuvimos a BB King, Los Temptations, y marcó el comienzo del Drum n' Bass.

BP: ¿Qué es, quiénes la conforman y cuál es el objetivo de la Asociación Latin Art Forum? ¿Cómo se vincula Peripherie Arts a esta asociación?

MR: Los artistas latinoamericanos somos los bichos raros de la cultura y de los países. No nos tienen muy en cuenta. El gobierno suizo no aporta nada ni colabora en absolutamente nada.

Tuve una acción tremenda. Al comienzo trabaja con suizos, alemanes, franceses, pero viendo que los artistas latinoamericanos tenían muchos problemas para exponer, trabajé en la integración. Así que nació la Asociación de Amigos de España, Portugal y Latinoamérica. Primero, trabajamos con cuatro artistas suizos y uno latinoamericano. Pero no paré y armé Art Latin Forum, una de las primeras intenciones en Suiza para reunir a muchos pintores latinoamericanos.

Aprovechamos la estructura y ya desplegamos el cuarto evento este año.

Cuando se agotaron los artistas de la región, en Berna, amplié el espectro, no solo la capital suiza. Yo los busco, los investigo, voy a las embajadas y logramos que tengan el gusto de exponer aquí en la ciudad. Al primer foro asistieron 500 personas y expusimos 30 artistas.

En 2018 la sorpresa fue que logramos contar con una villa en el centro de la capital y le dimos más énfasis a Colombia, donde tampoco hay tantas oportunidades para los artistas. Puede que si no pasa mucho allá puede pasar algo acá. Eso se lo dejamos al destino.

Tuvimos este año 200 personas y 40 artistas, cada uno en su espacio, en su rincón, solitarios o compartiendo con dos colegas más, por ejemplo.

BP: ¿Cuál ha sido el impacto, hasta ahora, del Foro de Arte Latinoamericano que se realiza en Suiza?

MR: Cada vez el público es diferente. Hay un nuevo público que nace, que está interesado en una exposición de arte. Para el suizo el impacto fue al principio, pero cuando ve a tanta gente hablando en español, se asusta y se va. Le gusta el silencio.

BP: Tengo entendido que las embajadas de los países latinoamericanos en Suiza se vinculan al Foro de Arte Latinoamericano. ¿Cuál es el apoyo que brindan y qué impacto genera este hecho?

MR: Los embajadores colaboran en forma desinteresada. Me dirijo a ellos para decirle que nos desconocen totalmente y solo llegan las noticias negativas, crimen, narco, asesinatos, etc. Este es un aporte para cambiar esa percepción.

Los artistas que llegan aquí trabajan en construcción, en mantenimiento de calles, etc. Las galerías de Suiza solo saben de los consolidados, como Fernando Botero. Pero, al no conocer a los nuevos, les cierran las puertas. Hay intenciones de galerías pero cierran pronto.

BP: ¿Podría describir, a grandes rasgos, las tendencias de las obras latinoamericanas? ¿Algún aspecto particular para destacar?

MR: hay que responder de dos formas, las expos con suizos y las de los latinoamericanos. Cuando yo lanzo las nuestras, el suizo se puede integrar; entonces, aparte de pintura hay arte culinario, artesanía, música autóctona.

El suizo es comprador de arte. Esta nueva generación joven consume mucha basura, se ha perdido la educación artística. Mas sin embargo en las escuelas promueven las exposiciones. El problema es del individuo porque no tiene interés, porque prefiere la ropa de marca, el auto, la música de Rihana, lo superficial.

Hoy estamos con los millenial, que son tipos muy suspicaces e interesados por la parte estética que es el fundamento para consumir arte. Eso sí, no nos paran bolas a los latinoamericanos.

BP: ¿En Suiza hay otros escenarios de apoyo para las artes, como literatura o música?

MR: En literatura sí hay algo de mayor protección y reciben algún apoyo oficial. En la música también es una catástrofe por la competencia y por la falta de divulgación y de apoyo. Peripheria sí los apoya.

Hoy en Suiza, la competencia es brutal. De las escuelas de arte egresan 200 a 300 artistas al año y no hay sitio para ellos. Ellos mismos tienen problemas de ubicación, hay muchos que se quedan, otro se lanzan al vacío desde los puentes o cambian de profesión, frustrados.

BP: ¿Qué futuro ve a Peripherie Galería?

MR: La Periferia va a existir siempre, y seguirá mientras me jubile y luego la legaré otro grupo de artistas que piense seguir promoviendo el arte latinoamericano.

Hoy no se vende mucho, han cerrado bastantes galerías y centros que han desaparecido, por ejemplo el Areal de Zurich, centro de arte con 30 galerías, hoy tan solo subsisten diez.

*Colaboración de poeta Sandra Uribe Pérez.