Edición 359

Un tema para desadaptados

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Un tema para desadaptadosComo parte de la convocatoria abierta a pensar la cultura, la gestión, la formación artística, las industrias culturales, entre otros temas que deben tenerse en cuenta en la formulación de unas políticas culturales para Colombia, también se pensó la identidad cultural y la mundialización de la Cultura.

Esta iniciativa se construyó de la mano de Ruth Helena Jaramillo, gestora cultural que durante muchos años ha estado desarrollando propuestas artísticas para La Casa del Teatro Nacional, y que como parte de este capítulo del proyecto de Zona Común, desarrolló esta entrevista a Armando Silva,  que tenemos el gusto de ofrecerle a los lectores de Buque de Papel, que se preguntan cómo situarse en un mundo en el que ser autentico parecer ser otra de las luchas diarias y ser un desadaptado propositivo, una especie de opción y de tribu.

-¿Qué es la identidad cultural en este momento?

Hemos pasado de un concepto de identidad que se definía en el espejo y que viene del renacimiento. Se supone casi como un concepto de reflejo que el que está allí, soy yo. A partir de eso, en el campo académico o en el campo social se desarrolló en el siglo XX el concepto de que la identidad estaba bajo tierra, o sea que había que esculcar y esculcar bajo tierra y aparecían los antepasados o los indígenas y eso consolidaba nuestra identidad.

Eso por supuesto ha cambiado porque la vida no corresponde al pasado, que es bastante incierto, sino  tiene que ver con una construcción del futuro, por tanto hoy la identidad es más un concepto diferencial y relacional, es decir  como yo me  diferencio con uno u otro ser y a su vez diferenciándome es como me relaciono, es decir que hemos pasado de un concepto estático a un concepto dinámico y relacional de identidad tanto a nivel individual y colectivo.

-¿Que son los imaginarios?

Un tema para desadaptadosAsí como entendíamos que la metáfora para entender la identidad del renacimiento y buena parte del siglo XX era el espejo. Hoy dicha identidad tiene que ver más con las relaciones que se producen; se ha venido tratando de entender esas relaciones dentro de los colectivos. Una de las teorías que se ha ubicado en un sector de investigadores entre los que me encuentro yo, es esto de los imaginarios. Yo lo precipito al concepto de imaginario urbano y que tiene que ver con construcciones  de identidades colectivas.

En una ciudad se puede encontrar un objeto, como el miedo, por ejemplo, y quienes comparten ese sentimiento del miedo a una calle o  a una situación construyen un imaginario de protección sobre esa calle. Lo que hacen mis investigaciones es aislar esos imaginarios y presentarlos como formas de identidad cultural de esas ciudades que se investigan. De esa manera estamos al lado opuesto de lo global. El imaginario es una teoría de lo local, del barrio, de la comunidad.

-¿Podríamos entonces decir que el sujeto es una sumatoria de identidades?

Yo lo diría de esta manera: el sujeto no solo construye su identidad, sino que es construida su identidad. En mis investigaciones yo jerarquizo, hay unos imaginarios que no tienen soporte real empírico y otros que si. Obama por ejemplo es una imaginario que se va desinflando a medida que pasa su encarnación con la realidad; lo mismo pasa con el presidente Uribe en el caso de  Colombia.  Los imaginarios son una teoría de construcción social de sentido.

-¿Cómo desde los imaginarios y su investigación se aporta a la construcción de políticas culturales?

Un tema para desadaptadosLos investigadores de los imaginarios urbanos ahondamos en las subjetividades colectivas en la medida que son investigaciones que se ocupan de muchas ciudades en el mundo. Nosotros comparamos, los hacemos con las regiones, entre ciudades de América Latina o de América Latina con Europa.

En las ciudades donde hemos hechos investigaciones se han utilizado. Desde allí el gobierno o grupos  de gestores actúan  para sus planes de gobierno. Por ejemplo, el libro de Bogotá Imaginada, fue tomado para hacer clases  de cívica en los colegios públicos. De acuerdo con eso, ya no solamente se piensa en los grandes símbolos patrios sino en lo que es Bogotá: qué colores, qué  tonalidades musicales, qué  formaciones subjetivas tienen los hombres que la habitan, qué  pasan con las tribus urbanas. Nosotros no hacemos políticas sino que presentamos resultados con los que se pueden hacer política.

-¿Se puede hablar de identidad nacional?

Si ha habido un atropello en la manera de concebir el mundo y sus territorios ese es el concepto de nación. Por el concepto de nación que es muy ficticio se desarrollan guerras, se generan fronteras, limites, etc. Total que es un concepto bastante malevo, que se ha formado recientemente. En la misma Italia, solo hasta 1948, se constituye la nación en el sentido que hoy  la llamamos. No obstante el concepto de nación arrastra y está muy vinculado a los ejercicios políticos, por tanto a dominaciones políticas.

El imaginario más fuerte que yo veo en el  siglo XXI es el miedo, y éste se sustenta en los conceptos de patria y de nación. Habría que distinguir dos instancias: una, es esa construcción entre comillas sana del concepto de identidad y la otra es el concepto patriótico, fanático, exaltador por el cual se crean grupos terroristas, que es de uso y manipulación política.

Por eso yo acostumbro a hacer una diferencia: el mapa corresponde a las naciones a lo que es fijo y los croquis a los mapas afectivos. Los imaginarios trabajan mucho más con los mapas afectivos, por tanto el concepto de nación sólo lo vincula en la medida que haya esos mapas afectivos y que se pueda deslindar del uso político, que por el contrario genera separaciones.

-¿Cuáles son los nuevos modelos posibles de alianzas y de redes?

Un tema para desadaptadosYo he trabajado con alguna insistencia el concepto de la tribu. En un comienzo la tribu urbana se pensaba que era esta cosa exótica, los movimientos juveniles que se arropan en unos conceptos diferenciables. Ellos mismos se molestan con esa visión, porque no son una cosa exótica. Ellos están construyendo una identidad de la manera que lo pueden hacer los gays, los transexuales o comunidades religiosas. Pero yo hoy en día aplico ese concepto de tribu más allá de esa demostración plástica o visual, exagerada o de las modas y estoy llamando a tribu a un concepto de tipo más comunitario.

Por ejemplo,  aquí se habla  con desdén de los mamertos; ellos serían una tribu. Ya no es sólo ideología, sino que a ésta los acompaña una manera de vestir, una manera de presentarse. El concepto de tribu puede ir evolucionando a plantear el concepto de identidades en red. De tal suerte que las personas que utilizan el Internet para investigación sobre políticas culturales también va formando una tribu.

Entonces yo creo que ese concepto de tribu ahondándolo más nos puede dar una imagen más precisa de cómo se trabaja en red porque las redes crean grupos  comunitarios que trabajan como tribus y que son tribus no solamente ligadas a un espacio físico. Porque si hay algo que nos ha aportado Internet y la web es el concepto de tiempo. 

Y la tribu como lo estoy pasando a entender hoy en día es mucho mas temporal que espacial, es decir que no depende de la patria, si bien eso es importante, también del tiempo. Sitio es situarse uno y lugar un concepto muy tradicional de pensar el concepto de identidad. Identidad no es el lugar sino el sitio. Es ubicarse.