Edición 367

“El teatro no se puede industrializar”. Santiago García

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“El teatro no se puede industrializar”. Santiago García
La industrialización en el arte y la cultura
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“El teatro no se puede industrializar”. Santiago GarcíaEntrevista con el director de teatro de mayor tradición en la actualidad en Colombia. Preparativos para el Festival Iberoamericano, donde su corporación La Candelaria trae interesantes montajes. Vida y obra.

En Bogotá hay teatro por todos lados y uno de los iconos es Santiago García, artífice de la Candelaria, el grupo de teatro que durante más de 40 anos ha relatado en la escena los distintos temas de nuestra realidad.

El director colombiano con su estilo particular de responder preguntas y como testimonio de toda una vida consagrada a este arte que a veces desata preguntas hondas y otras veces aburre, nos compartió su pensamiento sobre la identidad, la política cultural y el futuro del teatro.

Pensar una política cultural pasa por tomar nota de lo piensan los que han persistido con su largo itinerario de invenciones y por afinar la inteligencia para que los procesos culturales y  creaciones artísticas que han ayudado a reflexionar sobre nuestra historia y han despabilado la memoria, dormida por costumbre entre nosotros, sigan su recorrido. Ser una reserva ética y ejemplo de constancia con el oficio en una sociedad que cada vez sigue más los a veces non sanctos  dictados del mercado son las lecciones que van dejando este recorrido por la vida de quienes en Colombia han dedicado su vida al arte y la cultura.

-¿De qué manera el grupo de Teatro la  Candelaria ha aportado a la construcción de una identidad nacional colombiana y latinoamericana?

Desde que empezamos nos interesó hacer un teatro de vanguardia lo más avanzado que pudiéramos. Estar al día con lo que estaba pasando en París o en Londres, lo mismo que los pintores y los literatos. En ese momento Gabriel García Márquez tomaba lo más avanzado que había en el arte y en la literatura con las artes plásticas y lo colombianizaba.

Era muy importante cómo transformar esas adquisiciones ultramodernas en algo absolutamente nacional, colombiano, agropecuario, alpargatado, y eso fue un ejercicio muy importante que se hizo en los  años 50. Tal vez  el ejemplo más diáfano que tenemos en este momento era Gabriel García Márquez, con Cien años de Soledad.
Esto  ha sido la fórmula, digamos así, que después se encuentra en todos los grandes escritores o en el gran arte. Cervantes lo hizo con su gran novela El Quijote, al partir de lo particular, de la España provinciana en ese momento del comienzo del siglo XVII, con su inicio: “en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”, es decir en el “carajo viejo”,  y universalizarlo con algo tan sencillo como la narración.
“El teatro no se puede industrializar”. Santiago GarcíaEn cierta medida es la forma que nosotros hemos tenido desde que empezamos a hacer teatro en la casa de la cultura y en La  Candelaria, es decir, irnos hacia lo más particular y profundo de nuestra realidad cotidiana, pero trazándolo con las técnicas mas avanzadas del teatro contemporáneo de Harold Pinter, Beckett y de otros grandes creadores del teatro moderno con sus técnicas. Un ejemplo es “El paso”, una de nuestras obras que lleva 20 años y seguimos dándola, con técnicas de ensamblaje y de construcción de teatro, y que cuenta la historia de un pueblo y su vida, es decir, totalmente actual.
La obra más reciente que tenemos es  a “Título Personal” y quisimos tratar, desarrollar y tocar el problema de los desaparecidos que es el problema más grave político y social  que está viviendo el país en este momento: los miles de crímenes de personas que desaparecen y no saben dónde quedan, los falsos positivos; ese el tema esencial que corre como hilo conductor temático de toda la obra pero con saltos muy fuertes de cuadro en cuadro con un sistema de forma muy moderna.

Teníamos mucha desconfianza como grupo para presentarla, pero nos llevamos una sorpresa al pasarla 72 veces. Así el arte no se vuelve un lujo o entretenimiento sino una necesidad,  es necesario el arte en cualquier sociedad. En la época de las cavernas se pintaban esos frescos de los animales que cazaba el hombre casi en los albores de la humanidad y así hasta la actualidad.