Edición 359

“Bogotá debe tener más vida cultural”: Catalina Ramírez (II)

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“Bogotá debe tener más vida cultural”: Catalina Ramírez (II)
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“Bogotá debe tener más vida cultural”: Catalina Ramírez (II)Segunda y última parte de dos partes, de la entrevista adelantada por nuestro colaborador e integrante del proyecto Zona Común, con la cabeza visible del arte y la cultura en la ciudad. Perspectiva.

La Secretaria Distrital de Cultura Y Turismo de la ciudad, Catalina Ramírez cierra este ciclo indicando el estado de los aspectos más relevantes de los diagnósticos e investigaciones que sobre el tema se han adelantado en Bogotá, durante los últimos años. Estos son sus resultados:

-Consumo

Si bien el Sector Cultura, Recreación y Deporte, a través de sus entidades adscritas hace un seguimiento constante del tipo y características de las prácticas culturales asociadas al consumo. La secretaría se ha preocupado por comprender y acercarse de manera más global a los intereses que en materia de arte tienen lugar en una ciudad tan diversa como Bogotá. Por ello ha realizado un enorme esfuerzo para levantar la información a través de las Encuesta Bienales de Cultura, cuyos resultados permiten vislumbrar las tendencias y preferencias de los habitantes de Bogotá.

Las dos últimas encuestas brindan información valiosa al respecto. Particularmente la  aplicada en el año 2009 y cuyos resultados revelan aspectos interesantes en relación con las prácticas de consumo de los bogotanos y bogotanas. Causa interés el papel que la lectura tiene, pues a la pregunta de si acostumbra a leer libros, el 75,97% de los encuestados contestó afirmativamente; otra de las preguntas indagaba sobre la acostumbre de leer noticias, frente a lo cual el 72,51% asegura que si lo hace, el 15,81% acostumbra a hacerlo en Internet. Las cifras con respecto a la lectura son más dicientes aun si se tiene en cuenta lo contestado por los encuestados cuando se les pregunto sobre ¿Qué hacía para entretenerse en su hogar aparte de ver Televisión?, si bien la respuesta más popular fue escuchar música con un 53,44%, la lectura de libros ocupa el segundo lugar con un 14,70%, por encima de ver películas en DVD que reporta un 10,24%, o navegar en internet que tiene un 7,12%.

Otro elemento significativo tiene que ver con la consolidación de los eventos metropolitanos gratuitos como una forma legítima  de aprovechamiento del tiempo libre por parte de los bogotanos. El evento de mayor reconocimiento en el último año fue el Festival de Verano, al que asistieron 32,20%  de los entrevistados, seguido de los Festivales al Parque 25,24% y la Feria del Libro 17,48%, la asistencia a estos eventos confirma la preferencia efectiva de los ciudadanos por la música y la lectura.

Es interesante reconocer que el vínculo de los ciudadanos con la oferta cultural de la ciudad, la cual es permanente y variada durante todos los meses del año, sigue estando vinculada al medio tradicional de entretenimiento: la televisión. El 32% de los y las encuestadas reconoce que es a través de este medio que se informa de la oferta de la ciudad en términos de eventos culturales, seguido de un 19,71 que le pregunta a un amigo, reconociendo así mismo la importancia del capital social y un 14,49% que lo busca en internet.

-Públicos

Soñar con espectadores cada vez más comprometidos, cualificados, disfrutando y reclamando su relación profunda con la obra de arte, no es utopía, es sencillamente la búsqueda de desafíos de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad. Esta es la premisa con la que podría identificarse la dimensión de “apropiación” del campo de las artes. A partir de ahí, el conocer los hábitos y comportamientos del público se torna en una tarea fundamental para establecer el impacto y el cambio cultural que suscita la amplia oferta de bienes y servicios de las artes.

El Estado en el terreno cultural más que interesarse en propiciar el consumo cultural, pretende promover sujetos que tengan la oportunidad de acceder a encuentros con las artes y en ese proceso contar con las herramientas suficientes para decodificar los contenidos que se presentan y tornarlos parte esencial de su cotidianeidad.

Así, más allá de la lógica asistencialista de la pura difusión, el derecho a las artes ha sido progresivamente identificado como un derecho a la intervención, a la transformación, al empoderamiento cultural, con base en el entendimiento del arte como un derecho cultural. Desde ese punto de vista, es muy importante acercarse a la forma en que los habitantes de la ciudad se interesan en las actividades y prácticas artísticas, por lo cual resulta fundamental analizar de qué manera se puede estimular el progreso de la relación del público con la oferta. Para ello es necesaria su identificación, caracterización y la tipificación de intereses, es decir, se pasa de pensar un espectador contemplativo cuya experiencia se basa en “la recepción”, a un espectador activo que a través de “la apropiación” recrea, sintetiza y actúa. Hablar de públicos es hablar de dialogo, uno que se ve reflejado en la dinámica de una ciudad que está creciendo constantemente y que se convierte en un escenario competitivo de características metropolitanas.

Con base en estos lineamientos, el Observatorio de Culturas abrió una puerta importante para acercarse a la apropiación de las áreas artísticas, adelantando una primera investigación titulada El Público en la Escena Teatral Bogotana. Este texto se convierte en una reflexión e invitación a observar el fenómeno de los espectadores y su dinámica dentro de la ciudad en relación con el Arte Dramático.  Esta mirada al interior del campo de las artes da la posibilidad de entrar en una constante indagación y profundizar en conceptos que materialicen las apuestas del Estado, de modo que se haga visible y se entiendan las demandas, carencias y fortalezas que en el terreno de la apropiación se dan en la ciudad.

Respecto a las demás áreas artísticas, se cuenta por el momento con los Estados del Arte, investigaciones que radiografían el intercambio y respuesta de la ciudadanía frente a las prácticas artísticas teniendo en cuenta sus particularidades de creación y circulación, así por ejemplo, en artes plásticas se destaca que sus centros de circulación son especializados y se ha identificado que el 42.6% de los usuarios del público de los museos se encuentra en estratos 5 y 6, mientras que sólo el 4% es de estrato 1. Mientras que en el caso de música se identifica que por la inmediatez en la difusión de las producciones en esta área, son las industrias culturales las que llegan al gran público y por ello son las que están formando e informando sobre los gustos musicales.

El reto de entender estas diferencias y el papel compensatorio del Estado para equilibrar lo que se ofrece desde los ámbitos privados, necesariamente pasa por el conocimiento del comportamiento ciudadano y la gama de posibilidades de acceso y apropiación de las artes.