Edición 374

Salsa descalza y tango sin tanto simulacro

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Salsa descalza y tango sin tanto simulacro¿Donde están esas manifestaciones en que la realidad se relata distinta, se nombra de otra manera? Seguimos buscándolos. Los actos inéditos no están en la televisión, ni siquiera en la literatura que algunos talentos también la han convertido en  un sucedáneo de esa mezcla de sangre, sexo y violencia a la que se quiere reducir la realidad.
Los detalles que escapan a este voyerismo de la tragedia humana  sigue estando en los actos creativos individuales, en las acciones osadas de los jóvenes que se empiezan  a manifestar en Italia contra un presupuesto educativo que es puro decoro, en Canadá contra las políticas del gobierno colombiano, o en Bogotá, en los encuentros tangueros de los estudiantes de la “Nacho” (U. Nacional)  que promueven una fraternidad.

La Italia referente del arte y el buen gusto escampa en el limbo de Dante, toma el aperitivo del pomeriggio, se regodea en sus buenas maneras y no se sabe si un día todo estalle o la línea es esta inercia de dejar que todo vaya más o menos como va, sin cuestionárselo tanto. Al otro lado del mar en Canadá un grupo de muchachos con el pretexto de bailar salsa descalzos plantea con sus intervenciones que la alegría, la danza y el sonido es un patrimonio que se quiere extraviar entre tanto ruido, estatismo y sonidos prefabricados.

Para volver actuales y encender el debate público sobre algunos temas unos inmigrantes se cuelgan de una grúa en Brescia Italia  y se llama la atención sobre la ambigüedad como se enfrenta la inmigración; por un lado los inmigrantes se consagran a sus trabajos en  las condiciones que sean, pero por el otro acceder a su condición regular es una largo viacrucis; en Milano se toman las calles un grupo que se llama “Tango illegal” que parece un modo de sacudirse de la formalidad rígida como se adopta una cultura que es también una celebración de la libertad como lo dejo expresado Horacio Ferrrer en su poema Libertango:

“Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos
y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco.
Mi libertango es libre, poeta y callejero,
tan viejo como el mundo, tan simple como un credo”.

Lo predecible sigue allí, el modo ensayado de decir las cosas de los políticos y los presentadores de noticias; así que el reto sigue siendo un recorrido que ponga en red todas estas manifestaciones creativas; que hacen del arte y la cultura un espacio en el que la vida se manifiesta con fuerza, hace su catarsis y dialoga con la realidad social y política del mundo. Esos espacios en los que se prueba un modo distinto de ser y pensar a contracorriente de este pegajoso curso de las cosas reclama un recorrido lleno de salsa descalza, de tango sin tanto simulacro y de actos creativos a favor de causas olvidadas. Aquí están las respuestas de los salsómanos descalzos, un colectivo formado por jóvenes colombianos y canadienses que han respondido este entrevista de Buque de Papel. Sobre la vida y milagros de este proyecto se puede mirar en:  http://www.salsadescalza.com/

-Dénos una pequeña crónica de la vida de salsa descalza…

Salsa descalza y tango sin tanto simulacroGracias al Buque por percatarse de lo invisible, lo incontable y lo esencial. Bueno, ¿quieren saber un poco de esta idea de descalzar la SALSA?, ¿de esta ocurrencia cuasi blasfémica de transformar la sociedad con la bailadera? Se lo vamos a contar medio cantado para que no se aburran. Ahí les va.

(Sic) Nacemos de la necedad de crear espacios, donde nada despacio se anda, donde todo de pesos se enclaustra y de besos todos se olvidan. Crecemos como un suspiro de colectividad entre tantas soledades, como una brisa de locura en la rutina aburrida e interminable del sueño americano. Somos por la convicción de que el camino se hace bailando, riendo, amando; y que la competencia y el egoísmo son gasolinas que contaminan los corazones y destruyen los porvenires.

Con 30 lunas llenas de vida, con 1001 noches de delirios colectivos, con presentaciones y talleres en calles, esquinas, festivales, revueltas, escuelas, universidades, bares, el colectivo de la Salsa Descalza es una caricia en el imaginario de lo posible. Somos más que loc@s soñándonos los futuros y  repensándonos los presentes, somos la revolución de la bailadora.

(Sic) El tiempo que penas vale es Arte y no lucrarte ni matarte. Reconocemos la destrucción sin precedentes de lo actual y es por eso que bailamos y percutimos, es por eso que invitamos a movernos, a juntarnos, a reír y a descalzarnos los sueños y las posibilidades.

Como bien lo diría un viejo manifiesto colectivo: “es urgente un cambio de mentalidad, es urgente bailar entre otras muchas urgencias para comunicarnos con el corazón, para liberar los pies y que así ellos caminen hacia la construcción de nuevas sociedades.

Para liberar las manos y que se transformen los puños violentos en palmas abiertas y los brazos cruzados en abrazos sentidos.

Para liberar las caderas del rectilíneo marchar y que recorran los espirales del tiempo el espacio y la expresión.

Para liberar los hombros y que con su repique expandan y dibujen el alma.

Para liberar el pecho, respirar, dejar salir el dolor de tantos soles de opresión y tantas noches de silencios.” (extracto Manifiesto Colectivo Salsa Descalza)

-¿En qué momento deja de parecer un grupo de muchachos divirtiéndose y adquiere una connotación más política como su manifestación contra el TLC?

Hemos estado en muchas manifestaciones, es eso lo que hacemos, manifestarnos bailando por la vida, la risa, el compartir, la alegría…

La Salsa Descalza desde que nace es política, porque pretende la transformación del imaginario social, porque se propone a crear nuevos espacios, nuevas formas de hacer y de relacionarnos.

Es otra forma de hacer política como dirían los zapatistas en la Selva Lacandona, los mismos que abogan para que el baile sea un derecho constitucional, y los mismos que piden no ser invitados a ninguna revolución donde el baile no este garantizado.

-¿Hasta dónde piensan llegar con este movimiento?, ¿se han planteado una meta?

Salsa descalza y tango sin tanto simulacroMovimiento es una linda meta. Soñamos con ser un movimiento y estar en movimiento. Sumarnos a muchos movimientos para acabar con la destrucción y el aburrimiento.

Sabemos que somos muchos o muchas los que estamos en este delirio. Hoy una parte del colectivo de la Salsa Descalza está de travesía dándole la vuelta al mundo al revés. Queremos con nuestra bailadera encontrarnos y compartir con tantas gentes medio dementes de los continentes, para con nuestro caminando seguir hilando la mencionada red mundial a favor de la alegría el ritmo y la danza.

Como decía un aquel campesino guatemalteco: Hay que luchar como el comején. Entrarle por todos los lados a la destructura hasta que se des-tructura y ya no mas destructura. El arte es nuestra alegría, nuestro compartir y nuestra herramienta. Pero cada persona desde lo que hace puede contribuir al gran movimiento descalzo, al movimiento de la tribu humana que quiere alegrar los presentes y salvar el porvenir para que no se nos acabe ni la risa ni la bailadera.

-Han hecho un inventario que en el mundo busca formar auténticas y creativas formas de manifestarse. ¿Es posible una red mundial a favor de la alegría, el ritmo y la danza?

Tanto como un inventario no hemos hecho. Pero seguro que somos un resto que estamos en este delirio. Precisamente en este momento, una parte del colectivo de la Salsa Descalza parte en su travesía por el mundo al revés. Queremos darle la vuelta al mundo con nuestra bailadera, queremos encontrarnos y compartir con todas las gentes medio dementes de los continentes. Ya estuvimos de tour por todo Québec, viajamos a cuba a llenarnos de ritmo y bembé, escribimos hoy desde Nueva York, y nos dirigimos a México para hacer nuestra próxima creación colectiva, es decir nuestro próximo DESPERTÁCULO.

Quizás podemos ayudar poquito a poco a tejer esa red de sueños con nuestro caminando (SIC). Que este sea un amanecer en pro la alegría el ritmo y la danza.