Edición 354

La Memoria Latente del 8 y del súper 8

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La Memoria Latente del súper 8Con el lema: "En el baúl de la abuelita, en el cuarto de San Alejo ó en un rincón del recuerdo.... puede estar escondido un tesoro audiovisual... si no es 8 es Súper 8", avanza la campaña para incentivar a los colombianos a revisar sus archivos personales en busca de material cinematográfico en los formatos 8 mm y Súper 8.

Buque de Papel conversó con Jaime Gutiérrez, uno de los coordinadores del proyecto, acerca de la importancia de rescatar la historia audiovisual colombiana, y como se dice en las ciencias sociales, la reconstrucción de la microhistoria, en este caso, de nuestro país.

-¿De dónde surge el nombre de Memoria Latente fase III?

Es la continuación de la fase uno, cuando hicimos la digitalización y restauración del archivo familiar de los Deckes, en ocho milímetros, una familia que llegó al país en los años 40.

La fase dos fue la reconstrucción en súper 8 de la obra de David Manzur, quien en los 80 montó una obra plástica en el desierto de Sabrinsky Point. Estamos haciendo una compilación de ese material, un extracto de 40 minutos, para una presentación que hará a final de año.

La fase tres es una labor de investigación y con el apoyo del laboratorio Kinolab, con Enrico Mandirola, con quien trabajamos desde 2006 y con el Ministerio de Cultura. La idea es hacer el inventario de estos formatos.

La Memoria Latente del súper 8-¿Cuándo nació este formato fílmico?

El ocho milímetros nació en 1938. Era un poco problemático porque tenía un magazín pequeño y había que cambiarlo en la oscuridad. En 1965 se inventó el formato súper 8, con el que la gente ponía un casete de audio en la cámara y filmar sus eventos sociales y familiares.

La fundación de Patrimonio Fílmico tiene 80 horas en este formato. No están digitalizados. Y otras instituciones, también tienen miles de pies, como la Cinemateca del Caribe. La idea es poder contar con archivos particulares y privados, Hay muchas familias que han conservado estas cintas y así se enriquecerá el patrimonio cultural colombiano.

A la gente no se le está pidiendo que nos ceda el material ni se lo vamos a comprar. La única colaboración que pedimos es que nos digan o hagan la referencia del material que tienen.

-¿Qué debe hacer alguien que encontró estas cintas en el baúl de la abuela?

Lo primero es ingresar al portal www.memorialantente.co.cc o enviar un correo a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla . Ahí nos dicen una breve descripción de lo que tienen. Es un formulario sencillo, de registro. La gente no nos tiene que entregar el material, tan sólo la información.

Después vamos a digitalizar el material con que contamos. Naturalmente habrá prioridades. Tenemos pendiente un material del maestro Quejadita, caleño, en súper 8. Él murió hace dos años y son 20 películas de ficción inéditas. Con el apoyo del Ministerio vamos a crear un real archivo en estos formatos.

Quienes participen de ese archivo seguirán con sus derechos. No hay que cederlos, tampoco. Sólo catalogaremos y digitalizaremos: tan sólo es prestado. La exhibición se hará sólo con la autorización del dueño nacional.

-¿En donde quedará el archivo finalmente?

El archivo físico como tal llega a Patrimonio Fílmico. El digital quedará en Kinolab.

-Si dentro del proceso aparece algo interesante, ¿Cuál será el procedimiento?

Digamos que dentro de uno o dos años vemos que de los archivos, del inventario, hay algo interesante, llamaremos al dueño y le diremos que lo digitalizaremos, que no tendrá costo para él, pero quedará catalogado en la página de Memoria Latente, con fines académicos e investigativos. Quien quiera acceder y hacer uso del material deberá tener permiso del tenedor.

La Memoria Latente del súper 8-¿Cuál es el sentimiento con la gente que es dueña de este material?

La gente es muy reacia a veces. Por ejemplo llamé a un señor que entendió mal. Creen que uno les va a cobrar por esta tarea y eso no es así. Sólo queremos que nos llenen el registro, y si del material hay algo interesante, se pide prestado, se digitaliza y se devuelve, también sin costo.

-¿Cuánto tiempo llevan en esta tarea?

Como un mes y medio. Calculamos que la recolección de la información se demorará un año, aproximadamente. Las guías de reconocimiento las dejaremos en las principales ciudades colombianas, Cali, Medellín y Bogotá. Somos conscientes que hay mucho de este material que está escondido, aún.

-¿Usted esculcó en el baúl de la abuelita?

Yo trabajé en súper 8 en los 80. Fue un formato que le dio pasó al beta, al video, que revolucionó el trabajo fílmico. Un casete grababa una hora, en súper 8 sólo alcanzaba para tres minuticos, y había que enviar la cinta a revelar a Panamá o a Estados Unidos. Pero en ese entonces las grandes marcas competían por sacar la mejor cámara, entre otros adelantos.

Steven Spielberg hizo súper 8 y muchos cineastas arrancaron con ese formato. Mucha gente sólo lo usó para el registro de sus eventos familiares. Pero también fue una herramienta de trabajo. Al final no esculqué en el baúl de la nona. Cuando me muera que esculquen en el mío (risas).

-¿Y hoy por qué se dejaron de lado estos formatos?

Hay desconocimiento, pero después que conocen la historia del formato y reconocen sus posibilidades se llega a querer. Los muchachos se enamoran de él. Pero hoy es el video y lo digital, Hacer cine en 16 milímetros o en súper 8 es muy costoso. No hay inmediatez, se exige mayor rigor del estudiante o de quien trabaje en los mismos.