Edición 374

Últimos latidos del San Juan

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Fachada del Hospital San Juan de Dios

Realizamos un recorrido por el patrimonio arquitectónico y cultural que conforman sus más de 25 manzanas, llegando a descubrir otro capítulo de la historia de nuestra ciudad y de las personas que aún luchan por salvar un hospital que, desde sus inicios, fue pensado para el bienestar de sus usuarios. Fotorreportaje.

Después de diez años de estar cerrado para atender al púbico, el Hospital San Juan de Dios abre de nuevo sus puertas para recibir a los bogotanos que estén dispuestos a recorrer y explorar sus pasillos y jardines.  Un conjunto de edificaciones auténticas con más de 280 años de historia nos invitan a interesarnos en conocer los secretos del primer centro de atención médica que tuvo nuestra ciudad y el país, dentro del marco del programa ‘Siga, esta es su casa’, que promueven la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y el Instituto de Patrimonio.

Desde su fundación, en 1723, por los Hermanos Hospitalarios del San Juan de Dios, este centro médico fue pensado para generar un ambiente agradable que hiciera más fácil la recuperación de los enfermos, con casas diseñadas y destinadas para cada especialidad de la medicina y rodeadas por árboles y naturaleza. Las primeras edificaciones que se construyeron para el hospital fueron planteadas con lo mejor de la arquitectura colonial, sin perder detalle en la elaboración de los frentes de las ventanas o en los acabados de los muros externos e internos.

Es un lugar que alcanza un compendio de más de 25 manzanas en su máxima extensión, dentro de las cuales funcionaban en sus mejores épocas: la capilla, un convento, la zona de preparación y abasto de alimentos, un área de lavado de ropa, las caballerizas, la morgue, el centro de investigaciones en avances médicos, los laboratorios donde se producían algunos medicamentos y hasta un helipuerto.

Luego de más de 250 años de funciones en pro de la salud de los bogotanos, el Hospital San Juan de Dios tuvo que cerrar sus puertas, debido a los efectos de la llamada crisis de la salud que empezó con la ley 100 de diciembre de 1993. La norma, ideada por el hoy presidente Álvaro Uribe cuando era senador, corta a los hospitales públicos los beneficios con los que estos favorecían a las personas de bajos recursos, de modo que los centros asistenciales entraron en un colapso financiero y después se privatizaron o se cerraron totalmente. Claro, mucho tuvieron que ver los sindicatos y desfalcos administrativos que también acabaron con la salud pública.

Hoy en día son pocos los médicos y enfermeras que todavía van a trabajar al Hospital. Recorren sus pasillos haciendo un poco de orden y aseo a los mismos, tratando de cuidar de los elementos tecnológicos para no dejarlos perder más en el abandono.  En el año 2002 el hospital fue declarado Monumento Nacional y Patrimonio Cultural de los colombianos y hace poco el arquitecto David Cristancho, consejero de cultura del Distrito les dio una capacitación a varias de las enfermeras, para que fueran ellas quienes guiaran los recorridos por el lugar.

Durante la visita tuvimos la oportunidad de conocer a una de esas mujeres que siguen incansables en la lucha. La enfermera Luisa Margarita Castro, quien trabaja hace más de 17 años en el Hospital San Juan de Dios, y aunque fue una de las afectadas por su cierre, continúa yendo todos los días a prestar sus servicios en el área de la salud, y los últimos domingos de cada mes hace de guía para los ciudadanos que participan del programa ‘Siga esta es su casa’, sin recibir ninguna remuneración económica a cambio de su labor.

Un camino de hojas secas que van crujiendo al compás de las pisadas de los visitantes, hacen el mejor escenario para el final del recorrido.  Cuando la brisa de la tarde empieza a recorrer los predios del Hospital, se acerca la hora del cierre al público por este fin de mes. En ese momento, propios y extraños se llevan un montón de recuerdos y conocimientos sobre la historia de la llamada “Ciudad Hospitalaria”.