Edición 353

Un Festival para recordar

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Un Festival para recordarEl duodécimo Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá pasará a la historia no por ser uno de los mejores, y sí por ser el primero sin su gestora, mamá y promotora Fanny Mikel.

No obstante el comentario “bajacaña” es de destacar el nivel de los grupos teatrales que vinieron, con los catalanes que exudan arte por los poros y con los grupos colombianos que bebieron de los clásicos, como Dostoievsky sin asustarse, con buen sonido y con montajes audaces y de vanguardia, demostrando que aquí también se sabe hacer teatro.

Ni hablar de la onda “circo del sol” que le devolvió la gloria  a los saltimbanquis y atletas de la contorsión en el aire, imitando a esa “legión extranjera soleada con sede en Canadá, Miami, Europa, y que se viene de gira por estos lados suramericanos. Rumores hay que vienen a Colombia, nada confirmado.

Un Festival para recordarLa clausura era la esperada pirotécnica en nuestro Simón Bolívar, parque metropolitano acostumbrado a conciertos y grandes obras, así los empresarios sigan creyendo que los parqueaderos o esos sí potreros son la mejor manera de exprimir a los aficionados a la música, al baile o al arte. ¡Mediocres mendigos del favor oficial y de buscar estadios de fútbol vetustos, porque la tacañería nos les deja construir su propio centro!

Por eso imágenes y más imágenes captadas por nuestra fotógrafa Patricia Hall que hablan por sí solas de lo que fue el Festival. ¡Hasta dentro de dos años!