Cien años: los locos de la radio

Cien años: los locos de la radio

Cumplir cien años y seguir tan campante y con tantos desafíos no es algo fácil de ver en estos tiempos de la inmediatez, del bombardeo de mensajes y de una nueva pandemia. 

Por: Buque de Papel, Bogotá y Buenos Aires


Cumplir cien años y seguir tan campante y con tantos desafíos no es algo fácil de ver en estos tiempos de la inmediatez, del bombardeo de mensajes y de una nueva pandemia. 


Hoy, en este 27 de agosto, cuando la vida y la vigencia de cualquier materia son flor de un día, como dice el tango, la radio, como invento, como magia, como medio de compañía, de educación, de entretenimiento, de comunicación, llegó a su primera centuria.


Son 100 años en los que ha estado a punto de sucumbir ante otros inventos igual de irreales y locos en su momento de aparición, como la televisión, los satélites, el telex, el fax, los celulares y ahora su majestades las redes sociales.


Pero es un invento que ha sabido sobreponerse al aplicar la táctica del arte milenario de la guerra: “aprender de tu enemigo y usar su propia energía en su contra”. La radio se ha adaptado y servido de todos los otros: del periódico, para hacer los radioperiódicos de los años 40 y 50; del telex y del fax, para hacer sus boletines informativos cada hora; del celular para salir en directo desde cualquier parte y en tiempo real durante las 24 horas del día y los 7 días a la semana; ahora de la televisión, para hacer una radio que se ve y se oye al mismo tiempo y viaja en directo por los canales de internet.


Con el AM y el FM logró ganar cobertura y mayor alcance y con el pódcast se vistió con los trajes de las juventudes, habla su mismo lenguaje, recuperó la magia de los sonidos y ahora muestra su interior, la mesa de trabajo. Ya no necesita estimular la imaginación, ahora la expone.


Así que en este centenario del invento de Marconi, que fue retomado por cuatro médicos argentinos, apodados locos y responsables de la primera transmisión para una audiencia desde una azotea en Buenos Aires, hay mucho todavía para hablar, para inventar, para desarrollar. ¿Y qué vendrá luego, abuela y eterna radio?


Escucha y mira el pódcast homenaje del Buque de Papel para la radio:

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